Por Mila López, una corredora más

Salida de una de las ediciones de la carrera Liberty Seguros

Salida de una de las ediciones de la carrera Liberty Seguros

¿Vas a correr en la Vig Bay? Es la pregunta que me ha hecho mucha gente que conozco y de mi pueblo, Baiona, desde que hace algo más de año y medio decidí hacer deporte y me compré una handbike.

La respuesta siempre es que no puedo. El año pasado 2013 al comprar la handbike otro compañero gallego preguntó a la organización la posibilidad de participar. Se nos dijo que no. Como acabábamos de empezar con este deporte no insistimos ni preguntamos motivos, seguimos entrenando y participamos en la siguiente medio maratón que fue la de Vigo. Primera vez que participaban handbikes en esta medio maratón de Vigo y primera carrera para nosotros. Ese año seguimos con la 15K del Atlántico y la medio maratón de Pontevedra.

Este año 2014 decidimos probar de nuevo con la Vig Bay, preguntamos de nuevo si podíamos participar y se nos volvió a decir que no sería posible. Se nos comentó que en primeras ediciones participaban sillas de atletismo pero que al ir estos corredores por delante de cabeza de carrera, suponía un problema de coordinación de los medios de seguridad de los tres ayuntamientos, guardia civil y protección civil para garantizar la seguridad en todo el recorrido. Todos estos organismos tenían que hacerse cargo de mantener la seguridad para estos corredores y eso parecía que no era posible.

Ahí es cuando me pregunto qué pasaría si un corredor sin discapacidad, uno de esos keniatas que corren tanto, viniese a la Vig Bay e hiciese la carrera en mucho menos tiempo que el resto de corredores. ¿También sería un problema coordinarse porque esa persona va más rápido y se descuelga mucho de la cabeza de carrera? ¿O sería recibido con los brazos abiertos?

Según nos comentaron, en ese momento, se les ofreció la posibilidad de salir por detrás de todos los corredores de a pie y esta solución no fue aceptada. Cualquiera puede darse cuenta de que eso si es un peligro. Naturalmente los corredores en silla dejaron de venir, mayormente portugueses . Desde entonces ese presunto problema de coordinación de los medios de seguridad siguió sin resolverse, por lo que se ve ni se planteó solucionarlo hasta que ahora, años después, en Galicia han aparecido deportistas que hemos pedido participar.

Llevamos dos ediciones pidiendo participar, poniéndonos en contacto con la organización para ver si han resuelto el problema y ahora vamos ya por la tercera edición, 2015, momento en el que se ha abierto la polémica en las redes sociales. Un compañero de gimnasio decidió crear un página de Facebook “Por qué no voy a correr la Vig-Bay” para explicar el motivo por el cual había decidido no participar este año en esta carrera. El motivo: que si sus compañeros de gimnasio con discapacidad no pueden correr la Vig Bay, él tampoco la correrá.

Enseguida se empezó a difundir esta página y su explicación del motivo escrita en su blog, alguien creó un hilo en un foro, apareció notas de prensa (a ninguno de los corredores con discapacidad se nos entrevistó ni dijimos nada a ningún medio de comunicación)….

No pedimos que nadie deje de ir a correr, ni queremos sabotear esta carrera que consideramos una de las más bonitas de Galicia. Sólo pedimos que los deportistas con discapacidad tanto en silla de atletismo como handbike, que están compitiendo cada día en mayor número en otras carreras populares nacionales e internacionales (Maratón de Berlín 2014 con una participación de 141 handbikes y 21 sillas de atletismo) sin ningún problema y sin tener que pedir permiso antes, puedan participar en una carrera en su propia tierra.

De la misma manera que año tras año se han ido resolviendo problemas de seguridad para la participación de un mayor número de corredores a pie, creo que se olvidó resolver el mismo problema para los corredores con discapacidad. Somos pocos, pero ahí estamos. Y los problemas siempre se pueden resolver sentándose a analizarlos y poniendo los medios necesarios.

Nosotros estamos dispuestos a ayudar a resolver los posibles problemas de la misma manera que lo hemos hecho en otras carreras en las que hemos participado y en las que se nos ha preguntado por las zonas en las que se veía algún inconveniente, ofreciendo alternativas y medios (ciclistas de acompañamiento) para que la carrera discurriese sin problemas para ninguno de los corredores, a los que, desde luego, damos nuestro mayor respeto porque siempre están ahí, a lo largo de todo el recorrido, apoyando y dando ánimos.

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