Manuel Barros, fisioterapeuta del Pontevedra, aspira a viajar a las Olimpiadas de Tokio dentro del equipo médico que mide las discapacidades.

Barros compagina su faceta de fisioterapeuta del Pontevedra con la de taekuondista. Capotillo

Barros compagina su faceta de fisioterapeuta del Pontevedra con la de taekuondista. Capotillo

NIEVES D. AMIL/lavozdegalicia.es

Manuel Barros es polifacético por devoción. Su mundo es el deporte, pero ser el fisioterapeuta del Pontevedra le dejaba algo de tiempo libre para convertirse en el único español elegido por la Federación de Mundial de Taekuondo para formar parte del equipo médico.

Su misión es evaluar a la postura, el movimiento y las características biomédicas de los competidores paralímpicos de esta modalidad. Es juez clasificador. Una función en la que es el único español y que le abre muchas puertas a viajar a las Olimpiadas de Tokio 2020, donde esta disciplina será olímpica por primera vez.

Son muy pocos los que cumplen el doble requisito de ser fisioterapeuta y taekuondista. Él lo tiene. Pero, ¿cómo llegó hasta ahí? «Hace un año volví a entrenar con un paralímpico y comprobé que antes de competir, los evalúan, así que decidí pedir información a la federación internacional», explica Manu Barros, que vio en este nuevo campo de trabajo una forma de aunar sus dos pasiones.

Envió el currículo, pero su respuesta tardó en llegar casi un mes, cuando ya pensó que no sería el seleccionado recibió la llamada del órgano internacional. En unos días hizo las maletas para Moldavia para asistir a un curso de juez clasificador que solo se impartía en este punto de Europa. «Tenía ahorros y me pagué el curso y la estancia allí por cumplir un sueño», indica.

Solo tres semanas después regresar, viajaba ya a Nottingham (Inglaterra) para formar parte del tribunal en el Mundial de Parataekuondo. Se encarga de cerciorar que las deficiencias y el alcance de las mismas son reales. Dividen a los deportistas según la deficiencia: intelectual, que puede provocar una lesión física, o solo física. «A veces tenemos que hacer pruebas específicas, pueden decir que tienen una discapacidad, pero el otro día, por ejemplo, probamos en un combate con uno de ellos y vimos que se protegía bien», resume Barros, que juega con ventaja al conocer el deporte desde dentro.

Y es que el taekuondista del Mace Sport fue varias veces medallista internacional, siete veces campeón gallego, dos veces campeón de España de exhibición, además de miembro del equipo nacional en el Campeonato del Mundo Júnior 2006 y medalla de bronce en el sub-21 de 2011.

 Hoy, el único juez español de parataekuondistas busca plaza en el equipo médico que viaje a Tokio. Su próximo destino es Turquía

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