El nadador local se prepara día a día para la máxima cita del deporte, en lo que tendrá el aliciente de ser sus primeros juegos en participar. “Quiero llegar lo más lejos posible”, dijo.

carlomagnoconclusion.com.ar – A poco más de un mes del comienzo de los Juegos Paralimpicos Río 2016, el brillante nadador local Fernando “Pipo” Carlomagno se prepara día a día para la máxima cita del deporte.

El representante rosarino dialogó con el Departamento de Prensa de la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad de Rosario para revelar cómo va su preparación. “Estos son mis primeros Juegos Paralímpicos, quiero ganar experiencia, conocer la magnitud de tal evento, y tratar de llegar lo más lejos posible, estaría bueno estar en la final”.

En cuanto al nivel de los rivales dijo: “A la mayoría los conozco, por haberlos enfrentado en dos mundiales anteriores, los mejores son europeos, tanto rusos, ucranianos e ingleses, aunque también es alto el nivel en China y Estados Unidos”.

En cuanto al entrenamiento para lo que viene, expresó: “El trabajo para estos juegos comenzó cuando terminó Londres 2012; fueron cuatros años planificados, con metas cortas, mi entrenador Gustavo D’Andrea ya sabía cómo íbamos a trabajar mes a mes, ciclo a ciclo, ahora estamos haciendo 10 sesiones de piletas semanales, cuando hacemos doble turno nado aproximadamente 14.000 metros diarios, y 2 veces por semana hago gimnasio con los profes Raúl Festa y Lisandro Ruffo”. Cuando nada en Rosario, lo realiza en el club Echesortu, actividad que intercambia con sus viajes a Buenos Aires para entrenar en el Cenard.

Fernando es representante de la Federación Argentina de Deportes para Parálisis Cerebral, compitiendo dentro de la categoría S8, su prueba principal son los 100 metros espalda, aunque también clasificó para los 100 pecho, pero esta es totalmente secundaria en la que compite en S7.

“Comencé a nadar entre los 4-5 años, después de pasar por muchos deportes, y al ser mi papá nadador paralímpico, me decidí por este, y lo hacía representando a Avida”, contó. Cabe recordar que su papá representó a nuestro país en 3 juegos paralímpicos: Atlanta 1996, Sydney 2000 y Atenas 2004. “A los 12 años clasifiqué a mis primeros torneos juveniles, y desde ahí empecé a entrenar seriamente”. En 2009 tuvo un paso por River Plate por un contacto a través de su padre, pero no se sintió bien y en 2011 volvió y comenzó a nadar con su actual entrenador.

En cuanto a logros, afirmó: “Tuve la suerte de participar de 2 mundiales, Canadá 2013 y Escocia 2015, y en ambos fui 7°. También estuve en los Parapanamericanos de Guadalajara 2011, donde conseguí una medalla de bronce; en Toronto 2015 logré una de bronce, una de plata y una de oro. En los Odesur, en Chile 2014, logré 5 medallas, fui el máximo medallista argentino siendo el abanderado en el acto de clausura”.

De cara al futuro, y después de los Juegos, anhela volver a ser campeón panamericano: “De ser posible, quisiera clasificar a los Juegos de Tokio 2020 y conseguir alguna medalla”.

Consultado sobre la influencia de su padre, tanto en su vida personal como deportiva, dijo: “Me ayudó muchísimo, ya que al convivir con una discapacidad, me acompañó a enfrentarla y entenderla de otra forma, tanto el cómo mi mamá me ayudaron a aceptarla de otra manera, y en ese sentido, la llevé adelante sin ninguna molestia. En lo deportivo, como era otra época, otra categoría, otro estilo, en la parte práctica no es mucho lo que me puede indicar, pero sí me enseñó un montón con el ejemplo en lo que es la responsabilidad, la constancia y el trabajo duro para levantarte cuando estas mal”.

“Mi mayor victoria arrancó con una gran derrota, pues en los Juegos Odesur empecé perdiendo los 100 metros espalda, mi prueba principal; la iba a ganar con los ojos cerrados, pero me confié, y la perdí. Después de eso gané las próximas cuatro carreras, y lograr el mejor torneo de mi vida, y de premio cargar la bandera Argentina”, recordó.

 

 

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