En su caso en la gimnasia rítmica, con 5 medallas de oro colgadas de su cuello al regresar de los primeros Trisome Games en Florencia donde Sara Marín fue la gran estrella.

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Como la estadounidense Biles lo ha sido en la gimnasia artística de Río 2016, pero con la diferencia de que en España los principales medios de comunicación no la tratan como lo que es: una gran deportista con una increíble historia de superación diaria a sus espaldas

Sí que se acordó de ella Almudena Cid, la ex gimnasta de rítmica que participó en 4 Olimpiadas y disputó a su vez 4 finales olímpicas, a través de su cuenta oficial de la red social Twitter: “Sara Marín arrasa con 5 oros en la I Olimpiada para personas con Síndrome de Down. Enhorabuena”. Y poco más, ningún salto a portadas o primer plano mediático cuando sin lugar a dudas ha representado con éxito, orgullo y máximo compromiso al deporte español fuera de sus fronteras. Sin embargo, y con todo el merecimiento del mundo porque también se lo ha ganado, de Simone Biles ya se ha contado hasta el último detalle de su brillante trayectoria.

Pero los recientes y mastodónticos triunfos de Sara no son los únicos que atesora la gimnasta ilicitana en su palmarés. Ella ya ha sido 9 veces campeona de su categoría, aunque imagino que de esto ustedes tampoco tendrán noticias… y es que hay algo que todavía no les he mencionado: tiene Síndrome de Down.

¿Será quizá este el motivo de que su nombre y sus hazañas, como las más recientes en tierras italianas, no ocupen tiempo en los medios de comunicación y en esos espacios mal llamados de “Deportes”, donde lo único que cabe es el fútbol y sus trivialidades aderezadas con algo de polideportivo morboso o llamativo a poder ser?

Ni tan siquiera la cobertura de todos unos Juegos Olímpicos se libran de erratas de los comunicadores, ávidos de fútbol pero desconocedores de los entresijos de las diversas disciplinas que integran una Olimpiada. Con sus actuaciones no ayudan a fomentar el interés del público por deportes que al menos durante unos días se sienten centro de todas las miradas, aunque su alegría acabará pronto con el ninguneo que los medios les ofrecerán al comenzar a rodar el balón sobre el césped.

Una campeona del sacrificio

Sara y su familia, por desgracia, ya están acostumbrados a este ostracismo mediático. Da igual los éxitos que obtenga a nivel individual, y aunque quizá el tweet de Almudena Cid despertó la conciencia de alguno de esos redactores más pendientes de las banalidades que se publican en redes sociales que de contar auténticas historias de superación, ni mucho menos su gesta y su sacrificio por la gimnasia rítmica han recibido todo el cariño que merecen.

Porque el resultado han sido estas últimas 5 medallas de oro en la primera Olimpiada para personas con Síndrome de Down (competición internacional en la que han participado hasta 37 países diferentes), en las disciplinas de cinta, mazas, aro, pelota y categoría general, otorgándole el reconocimiento como mejor deportista de estos Juegos Olímpicos donde la joven de 20 años ha confirmado que es una de las deportistas más laureadas de España. Pero detrás, y fuera de los focos, hay un gran esfuerzo diario desde que tenía 11 años de edad dondevarias mujeres son imprescindibles en su vida.

Hablamos de Titi Alberola y Lidia Marín, sus entrenadoras en el Club Deportivo Algar de Elche, o su inseparable madre, María José. Con las primeras ha exprimido hasta la última gota de sudor durante intensas jornadas de entrenamiento de 3 horas diarias de lunes a viernes, cuidando cada detalle para llegar al máximo a la cita de Florencia, y de la mano de su madre que siempre le acompaña en las competición lucha por conseguir un mayor reconocimiento.

Así tal vez lleguen mayores apoyos económicos que ayuden a costearse viajes como el de Italia, que no son nada baratos para Sara y su equipo técnico. Ha habido alguna que otra financiación privada y la Diputación de Alicante también aporta su granito de arena, pero desde luego estas ayudas están lejos de las que podría recibir cualquier otra campeona de su nivel.

El sueño de unos Juegos Paralímpicos

Para Sara no habría nada más ilusionante que lucir todo su talento en unos Juegos Paralímpicos. Para ello primero habría que pasar el trámite de que la gimnasia rítmica sea incluida como disciplina deportiva en Tokio 2020, y hay 4 años por delante donde los sueños quizá se hagan realidad.

Mientras tanto a la ilicitana le queda seguir manteniendo su dominio a nivel nacional, seguir confiando en que sus actuaciones por fin habrán los ojos de medios de comunicación como en el caso de las televisiones y ahora disfrutar de otras valencianas como Elena López y Alejandra Quereda. Ellas comienzan este sábado su participación en Río 2016, y al igual que ha hecho Sara Marín en los Trisome Games 2016 también aspiran a regresar a casa con un preciado metal de oro colgando del cuello.

Esa sensación a la que está habituada nuestra protagonista. Una luchadora infatigable (y para la que no hay peor castigo en este mundo que dejarla sin ir a entrenar) desde que pisó por primera vez un tapiz con 3 años de edad con el objetivo de que mejorara su coordinación, y una de las gimnastas profesionales de las que más orgulloso debe sentirse toda la familia del deporte español.

No es una historia de discapacidad o de Síndrome de Down, es una lección de vida y deporte para recordarnos que la pasión en lo que hacemos nos puede llevar a las cimas más altas.

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