La corredora poblana participó en Brasil y quedó en octavo lugar en los 400 metros planos categoría T11.

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La sensación de recorrer diversas partes del mundo, sin la posibilidad de ver a tu alrededor, pero con la cara en alto, siempre positiva por saber que es uno de los mejores talentos para defender la bandera de México en las mejores competencias, son las palabras que describen a la velocista poblana, Diana Laura Coraza Castañeda, representante de la delegación mexicana en los pasados Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016.

Sin importar que en la pasada edición de Río haya quedado en octavo lugar del mundo en los 400 metros planos de la categoría T11, con un tiempo de poco más de 59 segundos, la corredora poblana se sintió satisfecha de formar parte de la delegación mexicana que participó en el máximo certamen de la especialidad, a la par fue que en la competición realizó la mejor marca en toda su vida, por lo que ahora está enfocada en obtener su pase para los Juegos Paralímpicos Tokio 2020.

Ahora se encuentra descansando, luego de estar preparándose a pasos agigantados en los últimos nueve meses, pero aceptó que la experiencia más enriquecedora de toda su trayectoria la encontró en Río de Janeiro, ningún otro momento supo con tanta certeza que el destino de su vida se encontraba en ese momento, aún más sabiendo que tenía todo el peso de cargar un país sobre sus hombros.

“Independiente del lugar en el que quedé y todo, estoy completamente satisfecha con lo que hicimos, ósea fue ir y dar todo, por lo que eso es realmente la satisfacción más grande, cuando sabes que no te quedaste con nada y obviamente existen esas ganas de superar eso que hicimos en Río”, admitió la atleta.

Reconoció que septiembre será el mes que más atesore en su vida, esto al a convertirse en una experiencia que cambió por completo su manera de ver las cosas en aspectos tanto deportivos como personales, pero también encontró una armonía entre ambos, tras descubrir que el miedo es una sensación infundada, cuando antes superó todas las pruebas para hacer de la clasificación.

Los sinsabores olímpicos

Otro detalle que vivió en carne propia fue la falta de cobertura hacía los Juegos Paralímpicos, notó que no se la dan los mismos espacios y difusión para que los atletas mexicanos puedan promocionar sus habilidades en la máxima fiesta deportiva; aunque, el mayor consuelo es que sabe que los esfuerzos que todos los deportistas realizan, pese a no contar con una discapacidad, comparten la misma dedicación para concretar sus sueños.

“Creo que el primer punto en contra del deporte paralímpico es que no le dan la misma cobertura y se siente que no es la misma importancia que el convencional, pero realmente la tiene”, agregó.

Recordó que los roces se mantienen vigentes con los organismos deportivos del estado, fue un mes posterior a su clasificación cuando le entregaron la beca deportiva del Instituto Municipal del Deporte (IMD) de Puebla en el grupo de Élite, dándole un apoyo de 7 mil pesos, que sí bien no es suficiente, ayudó a cubrir los gastos primordiales de sus aspiraciones.

Aunado a lo anterior, espera que en el futuro los apoyos no sean condicionados a los resultados que obtengan los deportistas para ser considerados en las listas de financiamiento, porque lo importante es mantener las ilusiones de cada atleta con los apoyos justos en los momentos adecuados.

El recuerdo

A su regreso al territorio nacional, las impresiones de vida cambiaron, antes de su partida a Brasil se sentía agotada por la presión que debió soportar en todas las pruebas que superó, como su participación en la Olimpiada Nacional, su salida de México para el Campeonato Panamericano, sensaciones que la presionaron al punto de querer dejar todo atrás.

Resaltó que a un mes y medio de su salida a Río de Janeiro compitió en Berlín, Alemania, país donde se reencontró consigo misma, luego de todos los sacrificios que debió atravesar para tener la oportunidad de vivir el sueño de cualquier deportista del mundo, por lo que todos los esfuerzos rindieron los frutos al escuchar su nombre en las listas de competidores olímpicos del país.

“Berlín me hizo preguntarme; ¿Diana qué estás haciendo mal?. Tal vez fue un golpe un poco duro, pero me sirvió mucho”, mencionó.

Coraza enfatizó que todo lo que es hoy se lo debe a las personas que estuvieron acompañándola este año, como lo fue su padre, los entrenadores y cada persona que confío en que podía hacerlo, siempre que conservará la perseverancia y dedicación que le mostró su experiencia de vida.

Futuro: Tokio 2020

En estos momentos de su trayectoria confesó sentirse segura ante cualquiera de las adversidades que se le atraviesen, sensación que servirá para su regreso a los entrenamientos en noviembre, porque el plan para 2017 es obtener su pase al Mundial de Atletismo que se realizará en Londres, Inglaterra; por tal motivo, las emociones y el ímpetu de participación se mantiene elevado.

Sus objetivos inmediatos son retomar sus estudios en idiomas, tuvo que abandonar la escuela este año para competir, pero quiere terminar su preparación académica antes de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020; además, prometió que de obtener su pase en cuatro años, está ocasión se siente mejor preparada para regresar a casa con una medalla.

A largo plazo, dijo que quiere ejercer su profesión, motivada para vivir de ello; sin embargo, en estos momentos, descartó que al abandonar las competencias quiera instruir a nuevas generaciones del deporte adaptado, aunque quedará en su conciencia que hizo algo por el país, al mismo tiempo que demostró que el esfuerzo te lleva a vivir el sueño que desees.

“Creo que a todos les puedo decir es que crean siempre en lo que quieran hacer y la clave es creer en ti, porque cuando lo entendí de verdad, sí crees en ti y que lo puedes lograr, es realidad”, finalizó.

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