Tras un intento fallido, el triatleta paralímpico Juan Carlos Villarroel se transformó en el primero en cruzar la meta en Pucón.

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El año pasado, Juan Carlos Villarroel, 29 años, quiso ser osado. Tras correr en 2015 la carrera promocional del Ironman de Pucón, en la siguiente edición se inscribió para intentar superar la prueba mayor. El resultado fue una carrera que duró casi dos horas en el agua y el atleta, por reglamento, fue descalificado de la prueba. El golpe estuvo lejos de frustrarse.

Hay que comenzar explicando que Villarroel no es un atleta común y corriente: tiene discapacidad visual, por lo que es uno de los pocos triatletas paralímpicos que existen en Chile.

Volvió por la revancha y la alegría fue gigante porque se transformó en el primer triatleta paralímpico en completar el Ironman 70.3 de Pucón. Lo hizo en más de 8 horas (hasta el cierre de esta edición no estaba publicado el tiempo oficial), una proeza inédita para el chileno.

“Si no hubiera podido este año, lo hubiese intentado en el otro; y si no resultaba en el otro, lo intentaba al siguiente. Si tienes una meta, debes cumplirla, el peor enemigo es uno mismo”, comentó el estudiante de Derecho en la Universidad de Chile.
Hasta ayer, su participación estuvo en duda pues su guía en la natación, Camilo Maldonado, no pudo estar con él en la prueba. Tuvo que buscar soluciones y allí apareció Pedro Araya, quien fue su lazarillo en el agua. “Me contactaron ayer para que lo apoyara. Ensayamos un par de veces y me di cuenta de que no debíamos hacerlo amarrados, sino que yo sólo lo iba guiando con mi voz”, declaró el preparador físico.

Con esta, Juan Carlos ha completado seis triatlones. Antes siempre lo hizo en la modalidad sprint, por lo que Pucón representó un esfuerzo máximo. Llamó la atención la carrera que hizo en la bicicleta, corriendo en una para dos personas, especialmente pensada para este tipo de competencias.

Luciano Orrego (19 años), el guía en el ciclismo, reconoce que su tarea es complicada. “Cuesta un poco porque él viene con una carga importante. En las curvas teníamos que parar porque si no, no caíamos”.

En el trote, su especialidad, la fatiga casi lo saca de la carrera. Francisco Muñoz (24 años), el encargado de acompañarlo en los últimos 21 kilómetros, cuenta que en esta etapa debieron parar muchas veces para poder acabar. “Fue difícil coordinarnos, él no podía correr mucho porque ya estaba muy cansado”, comenta.

Lo increíble es que Villarroel hace sólo dos años que se inició en esto. Comenzó en el atletismo en las pruebas de fondo, en los 800 y 1.500 metros, invitado por el campeón mundial Cristián Valenzuela. “Tuve el honor de conocerlo y él fue el que me metió en esto”, confiesa.

En el triatlón se metió por porfía, porque quería hacer algo distinto que lo diferenciara. Fue una idea que rápidamente se materializó, siendo en la Promotional Race de Pucón el debut oficial.

Ahora ya está rankeado por la Unión Internacional de Triatlón (ITU), porque se lo toma en serio y aunque reconoce que no le ha ido como ha esperado, sabe que estar allí ya es un logro.

Pucón lo preparó todo el año, por eso no podía fallar. Nadando, pedaleando o corriendo, la mayoría de las veces -y por ridículo que suene- lo hizo de forma solitaria, sobreponiéndose a sus limitantes visuales de la mejor forma que pudo.

Juan Carlos Villarroel ayer hizo historia. El primer paralímpico en completar Pucón tuvo que fallar primero para luego celebrar.

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