La deportista catalana se ha convertido en la referencia del snowboard paralímpico en España y busca subir un peldaño en el Mundial que se celebra en Canadá, donde peleará por estar en el podio.

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“Tienes nivel cero, habrá que trabajar duro”, le dijeron a Astrid Fina la primera vez que se subió a una tabla de snow hace poco más de 3 años. Su curiosidad y su afán de superación impidieron que tirase la toalla. Su vida dio un giro cuando tuvieron que amputarle el pie derecho tras un accidente de moto y encontró en el snowboard su mejor terapia. Ahora se ha convertido en una ‘rider’ tenaz, perseverante y osada, la gran referencia de este deporte en España que ya se codea con las mejores del mundo. Del 4 al 8 de febrero quiere escalar un peldaño más en su aventura y pelear por una medalla en el Mundial de Big White (Canadá).

Llega en su mejor momento tras una gran progresión, después de un 2016 lleno de éxitos tras acabar 2ª en la clasificación general de la Copa de Europa y 5ª en la de Copa del Mundo. Lo suyo ha sido un aprendizaje rápido, al mes de su bautismo en la nieve de Vall d’Aran ya competía con el equipo español en pruebas internacionales y a los 6 meses participó en los Juegos Paralímpicos de Sochi 2014, donde logró un diploma.

Esta temporada decidió dar un paso más, su ambición es luchar por estar en el podio en las grandes competiciones y ello exige una mejor preparación sobre el manto blanco. “No he parado de hacer snowboard, en verano estuve tres meses en Chapelco (en la Patagonia argentina). No hay presupuesto para pagar entrenos en pretemporada, así que alquilé el piso que tengo en Barcelona y me fui por libre, porque mi objetivo era llegar bien preparada y darlo todo en el Mundial”, explica.

En Canadá competirá en la categoría Lower Limb (discapacidad en las piernas) en las pruebas de boardercross, donde los riders realizan bajadas de dos en dos y en banked slalom, que consiste en un exigente trazado repleto de curvas entrelazadas, con dubbies y peraltes.

“Me veo preparada físicamente y psicológicamente estoy muy fuerte, cada día mejorando, estoy muy motivada para disputar mi segundo Mundial. En La Molina hace dos años quedé 4ª, pero éramos 4 riders (risas). Ahora hay más competidoras y el nivel es muy alto, aunque en la última Copa del Mundo (4º puesto en Holanda) quedé a 4 milésimas de la tercera”, comenta la catalana.

‘Voy a por la medalla’

Intrépida, sonriente y optimista, asegura estar “trabajando duro para alcanzar el podio”, aunque confiesa que en las grandes citas debe aprender a controlar los nervios: “A veces me asusta un poco competir en un escenario grande, pero mi entrenador, Albert Mallol, me ayuda y me da confianza, sé que puedo hacerlo bien. Soy ambiciosa y a este Mundial no voy de vacaciones, voy a por todo, en busca de la medalla”.

Astrid crece a pasos agigantados en este deporte, se siente más segura y feliz en cada bajada. “He mejorado bastante en técnica y en saltos, me adapto a cualquier circuito y sé posicionarme mejor en la tabla. El camino ha sido difícil, porque a pesar de que es un deporte que me apasiona, entreno muchas horas y hay días de fatiga, aunque cada día siento una mayor motivación y ganas de seguir mejorando”, añade.

Era dependienta de una joyería en Barcelona y el único deporte que practicaba era spinning en el gimnasio. Su situación cambió en 2009 cuando un coche le atropelló mientras iba en moto y después de un calvario en el hospital con 13 operaciones y una infección, le amputaron el pie derecho. “Cambié un pie por una vida mejor”, sostiene. Ahora pasa gran parte de su tiempo en la montaña, surfeando sobre la nieve y disfrutando de un deporte que le ayudó a superar un duro golpe.

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