Asistió al 12° Conferencia Mundial del Día del Síndrome de Down

infovaticana.com

Olivia Hargroder es una estudiante australiana que nació con síndrome de Down y que con apenas 17 años pronunció un gran discurso en defensa de las personas afectadas por esta discapacidad ante la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La niña fue invitada a hablar el 21 de marzo en la 12° Conferencia Mundial del Día del Síndrome de Down en la sede de la ONU en Nueva York, donde fue la única estudiante de Australia invitada a dar un discurso.

A pesar de que los médicos dijeron que nunca aprendería a hablar, Olivia debutó en oratoria el año pasado en una conferencia nacional de educación y actualmente es miembro de la Asociación de Síndrome de Down de Queensland (Australia), cursa el último año de la secundaria y trabaja a tiempo parcial en un supermercado.

“Estoy segura de que el médico que me dijo que nunca hablaría, no me hubiera imaginado aquí en Nueva York hablando con ustedes en las Naciones Unidas. Así que cuando un bebé con síndrome de Down nace,¿no podemos simplemente esperar lo mejor y creer que pueden ser cualquier cosa que quieran ser?”, dijo Olivia este martes.

En ese sentido, aseguró que desea viajar por el mundo como “actriz, cantante, bailarina y oradora”.

Olivia lamentó que las personas que padecen síndrome de Down en su país sean colocadas todas “en una categoría llamada Insuficiencia Intelectual” cuando el problema es que mayormente padecen “problemas físicos” que les impide “hacer cosas”.

“Algunas personas piensan que somos perezosos, obstinados, difíciles, evasivos del trabajo, pero si supieran de nuestras dificultades físicas, quizás podríamos obtener más ayuda y comprensión”, afirmó la adolescente.

Asimismo, criticó que los atletas con síndrome de Down solo puedan nadar en la categoría Deterioro Intelectual aunque puedan tener “todas las otras discapacidades físicas y visuales”, por lo que considera oportuno crear nueva categoría de discapacidad en los Juegos Paralímpicos.

“¿Es justo?, ¿Por qué no tenemos nuestra propia categoría, donde todos tenemos los mismos problemas físicos, donde tenemos un tamaño similar, todos tenemos un cromosoma extra”.

“Hay alrededor de ocho millones de nosotros en todo el mundo ¿por qué no? Sería mucho más fácil para el deporte, la educación, la salud y las formas de gobierno”, enfatizó.

Por otra parte, Olivia aseguró que una de las cosas que aprendió en un curso abierto sobre el desarrollo del niño es que estos nacen siendo “optimistas”, y lamentó que muchos adultos no piensen lo mismo cuando se trata de niños Down.

“Tienen la misma esperanza que otros niños”, aseguró, y puso como ejemplo el caso de tres amigos suyos.

Nathan Basha, contó, trabaja en una estación de radio de Sydney en la que “inspira a los jóvenes con Síndrome de Down para que busquen un trabajo o los ayuden con su carrera”. Además, fue finalista como joven australiano del año y ha ganado premios por la inclusión laboral.

Madeline Stewart, explicó Olivia, decidió que quería ser modelo, “así que trabajó muy duro para ponerse en forma y ahora modela todo el mundo y tiene su propia etiqueta de ropa (y ha caminado por NY Fashion Week demasiadas veces)”.

Finalmente, recordó a su amigo Rory O’Chee, un fotógrafo cuyo trabajo calificó de “increíble” debido a que es capaz de aguardar “durante horas y horas esperando la toma perfecta”.

“Cuando sus fotografías entran en concursos como National Geographic, nadie sabe que tiene síndrome de Down”, afirmó.

“Somos optimistas acerca de nuestro propio futuro y podemos simplemente querer volar”, concluyó Olivia.

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