Este canario de 30 años es el mejor nadador español paralímpico de la historia. Su nueva hazaña ayudará a cientos de niños africanos a practicar deporte.

elespanol.com

La vida de Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 1987) es una historia de sacrificio, lucha y esperanza. Su vida es el relato de un héroe que ha superado con coraje todas las adversidades que se ha encontrado. Tras quince años de carrera deportiva, Enhamed está considerado uno de los atletas paralímpicos más importantes de la historia.

Ha roto todos los récords de la natación olímpica vistiendo los colores nacionales, ha batido importantes marcas en numerosas competiciones internacionales (maratones, ironman, etc) y desde hace unas horas, es el primer invidente completo en cruzar a nado el Estrecho que separa Europa y África.

El joven canario detalla a EL ESPAÑOL el histórico éxito alcanzado: “¿El culmen de mi carrera? No lo creo, seguro que se me ocurre alguna locura. Me siento vivo tras este reto y quiero seguir creciendo”.

UN VIDA DE SACRIFICIO

Enhamed sufrió un desprendimiento de retina con 8 años lo que le provocó la pérdida completa de la vista. Ceguera absoluta. Un año más tarde comenzó a refugiarse en la natación y a los 13 años empezó a dedicarse profesionalmente a este deporte. Su tesón por triunfar a pesar de su discapacidad es una verdadera historia de superación.

Es el reflejo de una trayectoria deportiva de más de quince años que le ha otorgado el título de “mejor nadador español paralímpico de la historia”. Ha sido tres veces paralímpico consiguiendo once medallas -cuatro oros- y ha superado varios récords mundiales y europeos. En el verano de 2014 Enhamed despuntó fuera del circuito olímpico logrando terminar un Ironman -la prueba más exigente dentro del triatlón-, siendo el primer ciego español de la historia en conseguirlo.

Unir España con África nadando en un mar que inspira tanto respeto ha sido apasionante
No contento con eso, decidió subir el Kilimanjaro, el pico más alto del continente africano -5.985 metros-, afrontando las dificultades del ascenso y el mal de altura. La suma de cada uno de los éxitos de su vida ha querido compartirlos en charlas motivacionales por todo el territorio español.

Y ahora, Enhamed ha conseguido uno de los pocos retos que le faltaba como deportista. Es el primer invidente con ceguera absoluta en cruzar el Estrecho a nado. “Es un reto simbólico y algo emocionante”, cuenta Enhamed a este periódico. “Si lo miras en perspectiva, el Ironman es más duro pero cruzar el Estrecho, unir España con África nadando en un mar que inspira tanto respeto ha sido apasionante”, explica.

LA TRAVESÍA

“Nos daban un 25% de posibilidades de éxito, había unas condiciones muy difíciles y el capitán nos aconsejó no salir, pero decidimos intentarlo, aún habiendo olas de dos metros. Y tocamos África”. Así explica Fran Utrera -guía de Enhamed- el hito conseguido el pasado sábado.

La travesía se inició desde la isla de las Palomas (Tarifa, España) cuando el reloj marcaba las 13.45 horas. Enhamed (30 años) y Fran (34 años) estuvieron acompañados por Juan Cabau (33 años) y Asis Galindez (34 años). Después de 5 horas 21 minutos tocaron tierra marroquí en El Marsa (Marruecos) alcanzando el sueño. “Lo normal es hacer 16 kilómetros, al final hicimos 19”, remarca Fran.

Durante el trayecto hubo complicaciones que dificultaron que la travesía concluyera con éxito. Fran explica que “Enhamed se chocaba conmigo a veces porque con el oleaje se desorientaba, pero íbamos coordinados”. Ambos estaban unidos a través de una goma de rodilla a rodilla. Según relata Fran, durante la travesía pensaban que no avanzaban “por el fuerte oleaje” y aunque veían la costa demasiado lejos seguían “remando”.

El tramo más crítico fue al inicio de la travesía. Fran explica que desde el barco de apoyo les insistieron que “durante la primera hora hay que remar fuerte porque es un tramo muy difícil y no puedes parar ni un segundo”. Al salir del momento más crítico del trayecto, cada 45 minutos paraban a comer durante un minuto. “Tomábamos geles y plátanos, algo básico de proteínas y carbohidratos”, detalla Fran.

“SATISFECHO”

Enhamed atiende a EL ESPAÑOL como si nada hubiera pasado. Se muestra natural, cercano y consciente del por qué ha conseguido cruzar el Estrecho. “Si esto tiene sentido es para ayudar en un proyecto deportivo a niños que realmente lo necesitan”, cuenta el joven deportista.

El reto emprendido por Enhamed es poder recaudar fondos para la ONG Kubuka, en concreto para su proyecto Más por Ellos. Una iniciativa que tienen en Mwandi, una de las comunidades más pobres de los alrededores de Livingstone (Zambia). Con el dinero recaudado por Enhamed y su equipo se acondicionarán equipamientos deportivos de fútbol, rugby y voleibol. Además del objetivo solidario, la productora LIGHTBROS creará un documental del reto emprendido por Enhamed.

“La sensación ha sido buenísima, más de lo esperado, aunque había entrenado para ello. En el agua me sentí muy cómodo y en ningún momento de la travesía pensé, ¿qué narices hago aquí?”, cuenta. Enhamed ha finalizado retos donde la exigencia física y mental requería de preparación. Sin embargo, en esta ocasión cuenta que “no tenía dudas de que lo conseguiría pese a un oleaje malísimo y las recomendaciones del patrón de no salir el día de antes”.

El deportista se ha preparado desde enero de este año junto a su guía y amigo Fran Utrera. Ambos nadaban 3.500 metros todos los días, además hacían una hora de ejercicios de musculación a diario. “E incluso los sábados entrenábamos con la bicicleta y un día a la semana hacíamos remo”, explica Utrera.

Según relata Enhamed, su objetivo a partir de ahora es motivar e inspirar en que todo aquello que te propongas lo puedas superar. “Todos tenemos unas capacidades pero muchas veces nos han dicho que no se puede o que es complicado. Y debemos cambiar esa manera de pensar”, detalla. El joven atleta cree que su vocación es “inspirar” a otros que “lo que vivimos cada día no tiene porque ser una realidad inmutable”. Y explica: “Así podemos cambiar mediante la superación constante hacía la autorrealización”.

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