Una de las pasiones de Reséndiz es la natación, otra es la convivencia con sus seres queridos

La Voz de Michoacán

Hace 20 años, Beatriz Reséndiz García y la natación empezaron a escribir su propia historia. Una en la que la discapacidad tanto intelectual como auditiva quedaron sumergidas por las fuertes y persistentes brazadas de la michoacana, quien desde pequeña se consolidó como una de las mejores del país en su categoría y que en noviembre de este año, encarará su retiro en el Campeonato Mundial de Natación para personas con Discapacidad Intelectual que se celebrará en su amada Morelia.

Beatriz Reséndiz es la segunda de cinco hermanos. Sus padres Marina Claudia García Méndez y Néstor Reséndiz Villa no se dejaron intimidar ante la noticia de la discapacidad de su hija y decidieron enviarla a natación, tal y como les habían recomendado.

Fue a los 7 años de edad, cuando Bety inició sin saberlo, con el romance más largo de su vida: la natación, ese deporte que le ayudó no solo a superar su discapacidad sino que le dio la oportunidad de desarrollarse como persona, de consolidarse como una de las mejores del país y del mundo en su categoría, además de sorprenderla al conocer a su hoy esposo, el también atleta Ángel Ignacio Castro Ortiz, con quien a la postre tuvo un hijo, su amado Ángel Mateo.

¿Cómo fueron tus inicios en la natación?

“Mi mamá decidió meterme a clases de natación como le habían recomendado. Dice que desde el principio me metía a la fosa, la atravesaba sin miedo, entonces había una competencia en Cecufid donde se haría captación de talentos deportivos y yo quedé en primer lugar en todas las pruebas. En ese entonces el entrenador era Juan Carlos Téllez, que hasta la fecha sigue siendo mi entrenador y con el que hemos pasado muchas cosas”.

¿Fue difícil para ti, el integrarte a los entrenamientos con deportistas convencionales?

“No había donde entrenar para mí, así que entrené como todos. De inicio fue difícil para poder entender a mi entrenador, pero fuimos implementando opciones, pues yo le leo los labios, además de que él chifla para poder escucharlo porque en el agua no escucho nada”.

¿Cuánto tiempo pasó para que pudieras ganar una medalla?

“Tenía 11 años de edad y en el 99 me preparé para el Nacional para personas con discapacidad que fue en Morelia y gané medallas de primeros lugares, fue ahí donde califiqué a los Parapanamericanos que fueron en la Ciudad de México, los primeros en la historia, en donde también gané los primeros lugares, ahí califiqué para las Olimpiadas de Sidney pero yo era menor de edad, tenía que ser menor de 14 y apenas tenía 11 años, así que no pude ir. Yo tenía buenos tiempos, buenas marcas para poder traer un buen resultado en esa Paralimpiada pero no se dio la ocasión”.

¿Te desanimó el no poder asistir a tus primeros Juegos Paralímpicos?

“Yo era una niña; la verdad es que todavía no dimensionaba las cosas, me gustaba nadar y solo eso. Me acuerdo que mi mamá me prometió una Barbie por medalla en el Nacional y fueron 5; no pensaba que fuera a ganar tantas, así que sigo esperando mis muñecas (ríe)”.

Puedes encontrar la entrevista completa en la edición impresa de este 25 de abril de 2017.

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