De la mano de la Secretaría de Deportes y de una empresa multinacional de medicina lograron grandes avances en su salud.

eltribuno.info

Thyago Cerrudo Robles tiene 9 años y padece secuelas motoras del síndrome de Guillain-

Barré, una afección rara en la que el sistema inmunitario del paciente ataca los nervios periféricos. Ángel del Valle, de 24 años, padece polineuropatia de Charcot, también conocida como atrofia muscular peroneal, neuropatía motora y sensorial hereditaria. Ambos lograron traer varias medallas y trofeos tras participar de dos torneos de natación adaptada, uno en Córdoba y el otro en Entre Ríos. Son el claro ejemplo de que, a pesar de todo, se puede.

En pocos meses, sorpresivamente, Thyago y Ángel lograron grandes avances en su calidad de vida hasta el punto de poder competir en un deporte. Los chicos asistían a un programa de la Secretaría de Deportes de la Provincia que debido al período de vacaciones a fines del año pasado tomó las riendas una empresa de medicina multinacional de forma gratuita.

Ángel Aramayo, psicomotricista de la compañía, destacó que la firma incorporó un staff médico interdisciplinario (kinesiólogo y fisioterapeuta, nutrición deportiva, psicología, fonoaudiología, entre otros) para potenciar el rendimiento deportivo de los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que concurrían a la escuela deportiva para personas con discapacidad.

Al comienzo eran unos 14. Debido a la diversidad de las patologías (motoras y sensoriales), se los distribuyó en diferentes días y entrenamientos. Fue todo un reto. Pero de a poco se fueron viendo los frutos, tanto en la salud como en el aspecto deportivo. Es ahí que se redobló el desafío y surgió la idea de involucrar a los chicos en un torneo. Sin dudar se eligió la natación y se pidió colaboración al club Gimnasia y Tiro que accedió amablemente.

“Reestructuramos algunas cuestiones del programa deportivo y nos basamos en un entrenamiento con condiciones médicas. Les chequeábamos la frecuencia cardíaca, los niveles de oxígeno en la sangre, niveles de lactato, de fatiga muscular y entrenamos a todos en una frecuencia cardíaca para evitar complicaciones”, comentó Aramayo.

Así es que Thyago y Ángel pudieron competir en un torneo. Participaron en pruebas promocionales (abierta) y también funcionales (de acuerdo a cada condición). “Dándole un plus al deporte logramos que los chicos mejoren su calidad de vida. Dentro del desarrollo del deporte ellos estaban recibiendo otros estímulos terapéuticos camuflados para no sentir esa presión de la rehabilitación”, agregó el psicomotricista.

Ángel Aramayo señaló que “los chicos al haber mejorado en la parte deportiva hoy por hoy pueden desenvolverse mejor en su vida diaria cuidando todos los aspectos de salud de una patología maltratada”.

Por su parte, Javier Moreno, presidente de la comisión de Natación del Club de Gimnasia y Tiro, destacó el trabajo social de la institución. “El club siempre está abierto para este tipo de proyectos que trae beneficios a la sociedad”, dijo.

Una terapia social

™El psicomotricista salteño Ángel Aramayo destacó la terapia para personas con discapacidad a través del deporte con la que trabaja la empresa multinacional a la que pertenece. Aseguró que en Salta no se realiza en otro lugar y menos de forma totalmente gratuita.
“Hay que buscar salir de los consultorios, tener una visión social. El hecho de que los chicos puedan salir, viajar, compartir tiempo con sus familias, que puedan elevar su autoestima y con eso mejorar su calidad de vida es muy significativo”, señaló Aramayo.
Debido a la excelente respuesta del programa piloto que se desarrolla en la Secretaría de Deportes de Salta, el mismo se extenderá hasta octubre. “Potenciaremos a los chicos que están en otra instancia”, dijo.

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