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Ángel Caiza se despierta todos los días a las 04:45. Sale de su casa en la parroquia Uyumbicho (a 53 kilómetros de Quito) en su silla de ruedas hasta la parada de la cooperativa de buses Amaguaña. Allí le ayudan a embarcarse y trasladan su silla de ruedas en las bodegas del bus. Llega al Playón de La Marín y avanza rodando por las calles al parque La Carolina, en el norte. “Doy tres vueltas en el parque. Los sábados me entreno en el Ministerio del Deporte y así me preparo para participar en la carrera Quito Últimas Noticias 15K”, dice Caiza, de 41 años. Una enfermedad degenerativa en sus huesos lo llevaron a movilizarse en silla de ruedas desde hace una década.

La familia de ‘Don Angelito’, como le conocen en su grupo de entrenamiento, no quería que saliera a las calles por el peligro de los autos. Pero él se arriesgó por su cuenta. Él mismo fue hablar con los directivos de la cooperativa Amaguaña para que lo trasladaran desde Uyumbicho. Sus sobrinos y sobrinas siempre están pendientes de él. Los sábados son especiales para Caiza. Él se reúne con un grupo de 15 deportistas con capacidades diferentes para practicar rugby en silla de ruedas. Es una disciplina llamativa que practica el Club Ayaspa Waklik, Quadrugby. Ellos se entrenan en las canchas del Ministerio del Deporte, en el norte. A las 10:00, los sábados, y cuando pueden los miércoles. Comienzan a preparar las sillas y los implementos desde temprano y practican hasta luego del mediodía.

En el entrenamiento de este club de Quadrugby hay reglas y se mezclan técnicas del baloncesto y del hockey. Juegan con un balón de voleibol. En los desplazamientos, en las canchas, hay choques entre las sillas de ruedas y una exigencia física para los deportistas. Caiza intenta ser uno de los más rápidos. Es fuerte de brazos, pero su silla de ruedas no le ayuda. Es pesada. “Quiero bajar mi tiempo, pero la silla no me ayuda. Es pesada”.

Los 12 deportistas se alistan para participar en la pedestre inclusiva y solidaria, de 5 kilómetros, que se correrá en Quito el próximo 4 de junio. Caiza dice que él correrá por sus sobrinas. Sin embargo, el lema de esta nueva edición de la 5K es #YoCorroPorLaInclusión. “Es indescriptible la emoción que se vive en las calles cuando se llega al estadio. Las fuerzas se agotan, pero el ánimo de la gente es un empujón importante para llegar”, justifica Marcela Tipantuña, una de las deportistas que correrá por cuarta ocasión en la prueba. Según la organización, la carrera Inclusiva partirá desde la calle Wilson y avenida 6 de Diciembre y culminará en el Estadio Olímpico Atahualpa.

Un total de 1 000 atletas con discapacidad competirán en la edición 57 de la pedestre. Tipantuña es una de las que más motiva a sus compañeros a participar porque es gratis. La quiteña sufrió un accidente de tránsito en el norte de la capital y encontró dos motivaciones para practicar deportes en silla de ruedas: su hija y su salud. “Participar en los 5 kilómetros me emociona”. La inscripción para los deportistas con discapacidad no tiene precio. El Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (Conadis) y la Federación Nacional de Ecuatorianos con Discapacidad Física (Fenedif) auspician la participación de los atletas en las siete categorías de la Inclusiva.

Hay categoría para personas con discapacidad auditiva, intelectual, visual, discapacidad con acompañante, con prótesis en miembros inferiores, ruedas de silla de competencia y de ruedas de calle Las prácticas de ‘Quadrugby’ se intensificará en las próximas semanas. Las inscripciones se receptan en las oficinas del Conadis (10 de Agosto 37-193 entre Villalengua y Carondelet) y en EL COMERCIO.

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