Que el deporte no entiende de fronteras ni de retos ha vuelto a quedar hoy más que demostrado con el cruce a nado de las aguas del Estrecho de Gibraltar que han protagonizado el reconocido medallista paralímpico Miguel Luque así como el alpinista Sergi Mingote.

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La travesía a nado que une las costas de Tarifa con las de Ceuta o Marruecos -de poco más de dieciséis kilómetros- se ha convertido no sólo en un evento que concita el interés internacional de los nadadores de aguas abiertas, sino también tiene un hueco reservado en personas con afán de superación.

Y eso ha ocurrido con los españoles Sergi Mingote Moreno, de 46 años, y Miguel Luque Ávila, de 40 años, los cuales han efectuado el cruce alentados desde una embarcación de apoyo por miembros de la asociación APINDEP, la cual lucha por los derechos y por la inclusión de las personas con diversidad funcional.

Los dos deportistas han iniciado la travesía desde Tarifa aprovechando un día espléndido para la natación con viento de poniente de fuerza 2-3, según ha informado a Efe la Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar (ACNEG), que homologa oficialmente los registros.

Los dos deportistas han recorrido una distancia de 17,2 kilómetros ya que el cruce nunca se realiza en línea recta como consecuencia de las fuertes corrientes en esta confluencia de dos mares que es el Estrecho.
Un tiempo de 4 horas y 57 minutos han tardado en tocar Punta Almansa (Marruecos) y ver cumplido un nuevo objetivo en su trayectoria deportiva.

Miguel Luque Ávila, hijo de los andaluces Dolores y Antonio, quinto de seis hermanos, es uno de los más grandes campeones de natación paralímpica, siendo su último éxito una medalla de plata en los juegos paralímpicos de Brasil en los 50 metros braza SB3.

Este nadador nació con artogriposis en sus miembros inferiores, patología congénita que provoca la falta o el incorrecto desarrollo de varias articulaciones del organismo.

Debido a ello, carece de movilidad en las piernas actualmente, pero esa condición jamás ha sido un obstáculo para él y desde pequeño el deportista practica la natación para la mejora de su calidad de vida física y mental.

Su historial como deportista refleja claramente su capacidad de superación, ya que ha sido medallista en los 50 metros braza en las cinco últimas paraolimpiadas con un oro en Sidney 2000, oro en Atenas 2004, bronce en Pekín 2008, plata en Londres 2012 y plata en Río 2016.

No menos éxitos tiene en la misma disciplina en Campeonatos del Mundo (Glasgow, Reino Unido, 2015, Eindhoven, Holanda, 2012; Durban, Sudáfrica, 2006, y Mar de Plata, Argentina, 2002) y de Europa (Berlín 2011; Reikjavik 2009, y Estocolmo 2011).

Otro gran deportista español, Sergi Mingote Moreno le ha acompañado hoy en este reto. Sergi tiene en su palmarés dos ascensos al Everest, la primera por la cara norte (2001) y la segunda por la sur (2003), así como dos ocho miles más, el primero en 1998, el Cho Oyu y otro en 1999, el Shisha Pangma.

Fue el protagonista de la primera retransmisión mundial en directo, para Televisión de Cataluña (TVC), desde la cima del Everest.

El 22 de mayo de 2003, cuando hizo cumbre en su cara sur, se convirtió en el tercer alpinista español en hacerlo por sus dos caras.

También ha llegado al Polo Norte Magnético y ha hecho la travesía del hielo patagónico sur, y visitó los tuareg durante su travesía por el desierto libio de Djanet, además de escalar la Polar Circus canadiense, con 700 metros de pared vertical, la escalada helada más mítica del planeta.

Durante los últimos años ha completado pruebas de ultra distancia, realizando las travesías en bicicleta de los Alpes, los Dolomitas y la Transpirenaica, entre otras.

Ambos deportistas no sólo establecen sus objetivos como superación personal, sino para recaudar fondos en numerosos retos solidarios.

En este caso de hoy han cruzado el Estrecho de Gibraltar para los jóvenes y niños de la asociación APINDEP, los cuales han acompañado en esta gran experiencia a ambos deportistas con mucha ilusión.

APINDEP es una entidad que trabaja por la integración de las personas con diversidad funcional y de esta manera, se pone en valor las capacidades de las personas con “discapacidad”, en las que el esfuerzo y la superación son valores pilares que nuestros nadadores ponen de manifiesto con el éxito de este reto.

Hoy delfines y otros cetáceos han sido testigos de excepción de un nuevo reto del ser humano encarnado en dos españoles a los que nada ni nadie les puede restar su ilusión

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