En el 20 aniversario de su debut en competición internacional en tenis de mesa, el palista sevillano quiere seguir ampliando su brillante palmarés con una nueva medalla de oro.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Con solo 15 años conquistó su primera medalla en su debut en una competición internacional. Fue una plata en el Europeo de Estocolmo (Suecia) donde Álvaro Valera empezó a coleccionar metales y a construir una excelsa carrera deportiva que le convierte en uno de los grandes referentes del tenis de mesa paralímpico. El andaluz sigue con hambre de títulos y en Lasko (Eslovenia) buscará hacerse con su sexto entorchado continental.

A punto de cumplir 35 años, el palista sevillano sigue encaramado en el número 1 del ránking mundial de la categoría 6 (jugadores con discapacidad física o parálisis cerebral severos que compiten de pie). Nació con una polineuropatía, que le produce falta de musculatura en piernas y brazos. “Mi patología es degenerativa y cada año me encuentro con más dificultades, por ello es un reto constante el superarme. Pese a las circunstancias, es un regalo estar entre los mejores”, subraya.

Hace 20 años ganó su primera medalla cuando era un adolescente: “Fue muy especial, era mi primera competición internacional. El tenis de mesa paralímpico ha cambiado mucho en este tiempo, antes era un deporte amateur, el nivel era menor y hoy es una pasada, hay muchos jugadores, más recursos y más profesionalismo”.

Una prueba de fuego

Desde entonces ha sido doble campeón del mundo, ha conseguido cinco medallas (un oro, tres platas y un bronce) en los Juegos Paralímpicos y cinco oros europeos. En Eslovenia peleará por su sexta presea dorada en el Viejo Continente: “Me encantaría ganar un nuevo título. El Europeo es una prueba de fuego, me servirá para medir mi nivel y tantear cómo está la situación de cara a Tokio 2020, el gran objetivo”.

Valera podría enfrentarse una vez más en la final a su enemigo íntimo Peter Rosenmeier. Los duelos entre el español y el danés se han convertido en un clásico de este deporte y en el último cara a cara, el jugador nórdico privó al sevillano de lograr el oro en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro.

“A veces me viene ese recuerdo amargo de la final, pero pienso en el encuentro de cuartos donde salvé un punto de partido en contra en un momento crítico y evité irme a casa con las manos vacías. Valoro más esa plata, pero no puedo negar que duele esa herida. En el Europeo tengo la oportunidad de tomarme la revancha”, asegura.

El jugador andaluz lamenta que para esta competición tiene una dificultad añadida, el cambio de las bolas. “Antes eran de celuloide y ahora de plástico, que son más pesadas y cogen menos rotación cuando las golpeas y mi juego se basa mucho en el revés. Favorece más al juego de potencia, físico y plano, y perjudica a los que jugamos más técnico y táctico. Habrá que adaptarse a lo que viene y dar lo mejor”, concluye.

También tratará de sumar otra medalla por equipos junto a Jordi Morales y a Alberto Seoane, con quien ganó el oro este año en el Mundial de dobles. “Vamos a pelear por el podio e incluso por la victoria”, añade. Y a largo plazo, Valera ya mira de reojo a los Juegos de Tokio 2020 como broche a su carrera: “Mi objetivo es quitarme la espina del oro. Después, si estoy bien físicamente y tengo motivación, decidiré si continúo o digo adiós”.

 

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