La ‘rider’ española afronta con ilusión una temporada donde el objetivo es pelear por las medallas en los Juegos Paralímpicos de Corea.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

En 2013 Astrid Fina se deslizó por primera vez con una tabla de snow sobre la nieve y ahora está más cerca de competir en sus segundos Juegos Paralímpicos. La ‘rider’ española ha iniciado la cuenta atrás para la cita olímpica de Pyeongchang (Corea del Sur) que se disputará en marzo, con el objetivo de pelear por las medallas.

El snowboard cambió su vida tras sufrir en 2009 un accidente de moto y la amputación de un pie. “Cuando empecé llevaba muy poco tiempo amputada y no lo había superado, no me gustaba que nadie me mirara. En la primera Copa del Mundo veía a gente que les faltaban los brazos y las piernas actuar con normalidad y me impactó, ahí cambié el chip. El deporte fue la mejor terapia y me ayudó a tener un nuevo estilo de vida que me encanta”, asegura.

Lo suyo ha sido un aprendizaje rápido y cada año ha experimentado una gran progresión hasta explotar en la última temporada, donde alcanzó un segundo puesto en la clasificación general de la Copa del Mundo tras conquistar ocho medallas. Este curso quiere subir un peldaño más y para llegar al 100% a las competiciones trabaja sin descanso.

Ante la dificultad de pisar la nieve en verano, ha probado varios deportes que le han ayudado a tener una buena condición física, junto con ejercicios de fuerza y coordinación en el gimnasio. “He practicado surf y paddel surf en Asturias, que me sirven para deslizar mejor y coger equilibrio. También longboard, que se parece mucho al snowboard en los giros. Y he cogido una bicicleta BMX en un circuito de boardercross donde aprendo a absorber los dubbies y a ir con las mismas sensaciones en los peraltes”, explica.

Valle de Arán, su centro de trabajo

A comienzos de este mes empezaron sus entrenamientos sobre el manto blanco en la estación suiza de Saas Fee, a 3.500 metros de altura. “La primera toma de contacto ha sido mejor que en otros años porque he tenido una buena pretemporada y me he notado bien físicamente. Este año vamos a trabajar en nieve más dura, como la de Pyeongchang que es artificial, para coger confianza y perder el miedo ya que en esta superficie la tabla corre más”, subraya Astrid. Ahora se marcha ocho días con la selección española al glaciar italiano Passo dello Stelvio, aunque su lugar de trabajo seguirá siendo el Centro de Tecnificación del Valle De Arán, en Baqueira.

Allí trabajará con una psicóloga, que le ayudará a canalizar la ansiedad y los miedos que suelen brotar en los momentos más importantes. “Tengo mucha ilusión por vivir de nuevo la experiencia de unos Juegos, pero tengo un poco de nervios. Este año me veo preparada, con más nivel y con más posibilidades, pero todo ello se traduce en una mayor presión que me pongo yo misma. Por ello, la preparación mental será clave”, argumenta la catalana.

El año pasado firmó su mejor temporada y aún tiene margen de mejora. “Cada año voy progresando, no me he estancado y no sé donde puede estar mi techo. Mientras tanto seguiré luchando y trabajando para ver hasta donde llego. Antes las mejores riders me sacaban mucho tiempo de distancia, ahora estoy a la altura de ellas”, sostiene.

Un año cargado de pruebas

Esta temporada disputará varias Copas del Mundo en noviembre (Laandgraf, Holanda), diciembre (Finlandia) y febrero (Canadá) antes de aterrizar en Corea del Sur. Astrid asegura sentirse completamente diferente como deportista con respecto a Sochi 2014, donde ganó un diploma. “Cuando fui a mis primeros Juegos no era consciente de donde estaba, no sabía lo que era el alto rendimiento. Me veo más segura y con más nivel técnico. Antes competía contra el circuito, ahora también me enfrento al resto de rivales y a mí misma”, añade.

En Pyeongchang afrontará su mayor reto: “He soñado varias veces con colgarme una medalla en los Juegos, el diploma ya lo tengo y ojalá pueda subir al podio. Pero soy consciente de que será muy difícil porque hay mucho nivel. Voy a seguir entrenando duro para conseguirlo”.

En su segunda aventura olímpica estrenará una nueva prótesis diseñada por el Institut Desvern y le acompañará ‘Il Porco’, su inseparable amuleto de la suerte. “Es la mascota del equipo, un cerdito de plástico que compramos en Italia cuando nos dirigíamos a mi primera competición internacional. Nos acompaña en todos los viajes, es el cerdo de la suerte. Y aunque está ya agrietado, no faltará en mi maleta para los Juegos”, apostilla Astrid Fina, una ‘rider’ tenaz, osada y de sonrisa perenne.

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