La zaragozana, que había logrado dos platas, se proclama campeona del mundo en los 50 metros libre.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Su perenne sonrisa era si cabe más amplia, después de quedarse en dos ocasiones a las puertas del oro, Teresa Perales agarraba una medalla dorada en los 50 metros libre clase S5. La incombustible zaragozana se mostró una vez más voraz para volar en la piscina olímpica Francisco Márques de Ciudad de México y coronarse como campeona del mundo.

Una nueva presea que mostrarle a su hijo Mariano, uno de los motores que le anima a continuar dando brazadas en la élite de la natación. La deportista española sigue devorando medallas en cada competición que disputa y ha vuelto a subir a lo más alto del podio tras imponerse en el 50 libre con una marca de 37.47 segundos, rompiendo otra barrera más ya que es la primera vez que gana en esta prueba en un Mundial.

Perales, que cuenta con 26 metales en los Juegos Paralímpicos, llegó a México consciente de que los años no pasan en balde y prefirió reducir el número de pruebas a nadar, no se inscribió en los estilos de mariposa y de braza debido a los problemas que sufre en el cuello, ya que tiene dos hernias discales.

Con 41 años no es fácil seguir peleando por medallas ante rivales mucho más jóvenes que ellas, pero la experiencia, el gen ganador, la ambición y el talento que atesora la nadadora española más laureada de la historia le permiten seguir en la brecha.

Se marcha de México con tres metales, el oro en 50 libre y las dos platas en 50 espalda y 100 libre para engordar un palmarés excelso. Y eso que de pequeña odiaba el agua y no sabía nadar, hasta que a los 19 años, cuando una neuropatía le provocó la pérdida de la movilidad en las piernas, se lanzó a la piscina con un chaleco salvavidas para convertirse en la ‘sirena del Ebro’.

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