El deportista sevillano, campeón del mundo y de Europa de piragüismo, espera representar a España en pruebas internacionales de remo.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

A Javier Reja le cuesta decir no cuando le animan a practicar un deporte. Probó disciplinas como halterofilia, natación, ciclismo y triatlón hasta que tuvo un flechazo con la canoa cuando paseaba junto al río Guadalquivir. En piragüismo ha sido campeón mundial y europeo, y participó en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en kayak. Su nuevo reto es convertirse en el referente del remo adaptado español, huérfano desde que el asturiano Juan Pablo Barcia lo dejó por el baloncesto.

El pasado fin de semana, el palista sevillano ganó el campeonato de España de remoergómetro en Orense, logrando batir el récord nacional (03:47,9). Ahora, la Federación Española de Remo está pendiente de obtener su clasificación de discapacidad en una de las tres categorías que existe para valorar si da el salto al panorama internacional.

“El año pasado gané el campeonato español de remo olímpico y ahora he sido el mejor en esta prueba. Me siento muy cómodo en este deporte, en el Club Náutico de Sevilla estoy rodeado de gente muy implicada, así que no podía negarme a remar”, asegura Reja entre risas. “Estoy a la espera de que un médico me valore y lo ideal sería que me engloben en la modalidad donde los deportistas solo utilizan los brazos”, explica.

El andaluz se está volcando con el remo ante sus problemas de cadera. “En el accidente que sufrí en 2006 tuve una luxación de cadera y rotura de cotilo, tengo una placa de metal con diez tornillos y una artrosis bastante severa que me impide hacer dobles sesiones y entrenamientos de alta intensidad. En la piragua se intenta alargar la palada para coger el agua lo más adelante posible y ahí es donde salgo en desventaja por los dolores”, relata. Mientras que en remo, “al ir en un asiento fijo amarrado en pecho, cintura y piernas, no realizo movimientos de tronco”.

Compatible con el piragüismo

Reja ve el remo como una opción compatible con el piragüismo y una vía más para llegar a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. “Me gustaría compaginar las dos disciplinas, es un reto complicado pero quiero intentarlo”, insiste. Esta temporada se va a centrar en la canoa, embarcación que ha sido incluida en el programa paralímpico y con la que ha cosechado éxitos en cuatro años: campeón del mundo (Duisburgo 2013), plata en el Europeo de Portugal en 2013, oro europeo en 2015, subcampeón mundial en 2015 y 2016, y bronce en 2017.

“El objetivo este año es pelear por las medallas en el Europeo de Belgrado en junio y en el Mundial en Portugal en agosto. La canoa es mi especialidad, es donde tengo más posibilidades de hacer un resultado importante, pero también participaré en kayak”, apunta. Y como complemento a su preparación, en su calendario tiene previsto estar en el campeonato de España de ciclismo en carretera para revalidar el título que ha logrado varias veces en handbike.

Trabajaba como mecánico hasta que un accidente de tráfico le cambió la vida en 2006. Tuvieron que amputarle la pierna derecha y perdió la movilidad de la otra. Tras salir del hospital el deporte se convirtió en su mejor medicina y desde entonces, con perseverancia, tenacidad y positivismo, no se ha bajado del podio este deportista multidisciplinar.

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