La ‘rider’ española sube al podio tras finalizar en tercera posición en la prueba de boardercross en Pyeongchang.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Hace cinco años Astrid Fina se deslizó por primera vez por la nieve y ahora acaba de hacer historia al conquistar la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de invierno en Pyeongchang en la categoría SB-LL2 (deportistas con amputación tibial). La sonrisa de la abanderada española lució más brillante que nunca en el podio de Corea del Sur tras su gran actuación en la prueba de boardercross.

Un accidente de moto en 2009 le cambió la vida cuando se dirigía a su trabajo en una joyería. Tras pasar un calvario de visitas a hospitales y 13 operaciones, sufrió la amputación tibial de su pierna derecha. La barcelonesa encontró en el snowboard una tabla de salvación para volver a disfrutar de la vida. Todo el trabajo y el esfuerzo han tenido su recompensa con una presea histórica para el deporte español.

En la ronda de clasificación en un circuito artificial construido con diferentes obstáculos como saltos, rampas, bañeras y curvas entrelazadas, Astrid no hizo su mejor carrera y terminó en la quinta posición con un tiempo de 1:23.11.

En el ‘head to head’ de cuartos de final se midió a la canadiense Sandrine Hamel, una rival a la que ya había derrotado anteriormente en Copa del Mundo. Tras una salida muy buena y rápida, la española tomó la delantera, con una bajada precisa, segura y con autoridad amarró la victoria.

Unos minutos después en semifinales le tocaba lidiar con la mejor ‘rider’, la holandesa Bibian Mentel-Spee, oro en Sochi 2014 y cuatro veces campeona del mundo, que regresaba a la competición tras luchar de nuevo con el cáncer. Tuvo que operarse en enero de un tumor en el cuello, el esófago y las costillas y apenas ha tenido tiempo para prepararse, aun así, demostró su experiencia y talento para imponerse a la española y revalidar el oro.

Un sueño cumplido

A Astrid le quedaba una oportunidad para subir al podio y no la desaprovechó. Otra holandesa, Renske Van Beek, era el último escollo que debía superar para cumplir su sueño. Salió decidida, valiente y veloz, cerró el interior a su rival cuando más cerca estaba y volvió a acelerar para llevarse el triunfo. Explosión de júbilo, se tiró al suelo con las manos en la cabeza y de sus ojos brotaron lágrimas de alegría. En la meta le esperaba su madre Gemma, su gran apoyo, con quien se fundió en un emotivo abrazo.

“No me lo creo, no soy consciente de lo que he conseguido. He asegurado y en todo momento he estado tranquila. Esta medalla es fruto de las horas, peleas y fatigas que llevo detrás. Tenía miedo de no cumplir el objetivo, ha sido un trabajo duro y todo ha valido la pena”, ha explicado.

Ya había avisado antes de viajar a Corea del Sur que llegaba en su mejor momento, con un buen nivel físico y técnico, y con mucha ambición. Y lo ha refrendado consiguiendo la primera medalla para España en snowboard en unos Juegos Paralímpicos, emulando unas semanas después al malagueño Regino Hernández, bronce en los Juegos Olímpicos en el mismo escenario. Además, desde Nagano 1998 una deportista española no lograba una presea paralímpica. La última en hacerlo fue la también barcelonesa Magda Amo Rius con cuatro oros en esquí alpino.

Lejos quedan las primeras competiciones en las que tardaba ocho minutos en completar un circuito que sus rivales hacían en uno. Tuvo que aprender desde cero y con solo seis meses de entrenamientos sobre la nieve acudió a los Juegos de Sochi 2014, donde fue sexta con un diploma.

A sus 34 años toca el cielo en Pyeongchang con una medalla muy merecida bajo las órdenes del técnico español Albert Mallol, su mentor y quien más ha confiado en ella. “No se puede soñar algo más que ser abanderada y una medalla. Bueno, solo otra medalla”, ha añadido Astrid, que el viernes 16 buscará otro metal en la prueba de banked slalom.

 

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