La ‘rider’ española finaliza en la sexta plaza en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang. El asturiano Vic González, duodécimo. 

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Los Juegos Paralímpicos de invierno de Pyeongchang siempre quedarán grabados en la retina de Astrid Fina. La ‘rider’ de la sonrisa perenne deja su huella en la nieve surcoreana con una histórica medalla de bronce en  snowboardcross y ha cerrado su participación con un sexto puesto en la prueba de banked slalom.

En su última competición, la abanderada española no pudo acercarse a un podio muy caro en una disciplina que consiste en sortear puertas a lo largo de un trazado con forma de medio tubo donde hay montículos y tuvo que conformarse con un diploma en la categoría SB-LL2 (deportistas con amputación tibial).

En la primera bajada se vio frenada en los primeros metros del recorrido y cruzó la meta en quinta posición con 1:10.54. En la segunda manga se cayó al tomar una curva y finalizó muy lejos de los puestos de medalla (1:26.35). En la tercera ronda logró su mejor tiempo, 1:07.11, pero se quedó a siete segundos de las medallas. La holandesa Bibian Mentel-Spee se llevó el oro, la estadounidense Brittani Coury la plata y Lisa Bunschoten, el bronce.

Muy lejos quedan ya las primeras carreras en las que Astrid tardaba ocho minutos en completar un circuito que sus rivales hacían en uno. Bajo las órdenes del técnico español Albert Mallol ha experimentado una gran progresión en los últimos años en un deporte que tuvo que aprender desde cero.

Con solo seis meses de entrenamientos acudió a los Juegos de Sochi 2014 donde fue sexta. En Pyeongchang, a sus 34 años ha entrado en el olimpo del deporte paralímpico español con una presea de bronce en boardercross, la primera que se consigue en snowboard. Además, rompe una sequía de 20 años sin que una deportista española suba al podio, ya que la última fue Magda Amo en esquí alpino en Nagano 1998.

Astrid tuvo un accidente de moto en 2009 y tras pasar por un calvario de visitas a hospitales y 13 operaciones, sufrió la amputación tibial de su pierna derecha. La barcelonesa encontró en el snowboard una tabla de salvación para volver a disfrutar de la vida y todo el trabajo, la constancia y el esfuerzo han tenido su recompensa.

Vic González, duodécimo

Vic González tampoco olvidará los Juegos de Pyeongchang. Hace tres años estaba en el Hospital Vall d’Hebron postrado en una cama sin poder moverse y en Corea del Sur se ha codeado con los mejores ‘riders’ del mundo. Se quedó lejos de las medallas, pero estar en la cita paralímpica era ya una recompensa a su perseverancia, tenacidad y voluntad de hierro.

El ovetense tuvo un accidente en la montaña realizando un curso de avalanchas y tras chocar con un muro de hielo se rompió las vértebras C5 y C6 con una invasión medular del 30%. El diagnóstico de los médicos fue tetraplejia. Tras una dura rehabilitación le ganó la batalla a la adversidad, volvió a caminar y a deslizarse con la tabla de snow.

Su resultado, 13º en la prueba de boardercross y 12º en banked slalom en la clase SB-LL1 (deportistas con amputaciones femorales, lesiones medulares y de doble tibial), es lo de menos. Vic ha dado un ejemplo de superación y ha cumplido la promesa que le hizo a su madre en el hospital: estar en unos Juegos Paralímpicos.

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