El ciclista valenciano se proclama campeón del mundo en la prueba de persecución C1 tras firmar un tiempo de 3:52.222.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Hace poco más de un año Ricardo Ten cambió la piscina por la bicicleta tras dos décadas cosechando éxitos en la natación. Y su llegada al ciclismo ha sido espectacular, con medallas en todos sus debuts en competiciones internacionales: el año pasado fue bronce en Copa del Mundo (Holanda) y plata en el Mundial de carretera en Sudáfrica. Ahora acaba de superarse con un oro en persecución C1 en el campeonato del mundo de pista en Río de Janeiro.

No tiene límites y no hay nada que se le resista a este deportista de 42 años, que ha demostrado una vez más que tiene un talento innato para el deporte. El seleccionador español, Félix García Casas, ya avisó del potencial y la capacidad para sufrir sobre la bici que posee el valenciano. Y no se ha equivocado. En el velódromo brasileño derrochó hasta la última gota de energía con su insaciable espíritu competitivo para subir a lo más alto del podio.

En la clasificatoria logró la segunda plaza con un tiempo de 3:54.193, superando al chino Zhangyu Li y al holandés Arnoud Nijhuis, oro y bronce, respectivamente, en los Juegos Paralímpicos de Río 2016. En la pelea por el oro se exhibió con una magistral actuación para imponerse al canadiense Ross Wilson (plata en los últimos Juegos). Completó las 12 vueltas (tres kilómetros) en 3:52.222, sacándole a su rival más de dos segundos.

Un debut soñado para el ‘pistard’ español, que tras 22 años en la élite de la natación con seis medallas paralímpicas y 29 entre europeos y mundiales, había recuperado la ilusión con el ciclismo. Precisamente, a una bicicleta se aferró cuando a los ocho años un cable de alta tensión que rozó le dejó el 75% de su cuerpo quemado y una amputación de los dos brazos y una pierna.

Con una bici adaptada por su padre y por su hermano derribó la primera barrera tras salir del hospital. Ahí empezó a ser consciente de que podía lograr cualquier cosa que se propusiera. Más de 30 años después es el campeón del mundo en pista. Y puede aumentar su botín, ya que le queda el kilómetro y el scratch.

Esta es la segunda medalla que consigue el equipo español en este Mundial tras el oro de Alfonso Cabello en el kilómetro contrarreloj. A las puertas del bronce se ha quedado Eduardo Santas en la persecución C3, tras finalizar cuarto con un tiempo de 3:41.844. Mientras que Maurice Eckhard ha sido décimo en la misma prueba en la clase C2 con un crono de 3:58:720.

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