A sus 37 años el canario es uno de los jugadores más importantes de la selección española de fútbol para ciegos que afrontará el campeonato del mundo en Madrid.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Cuando Adolfo Acosta cose el balón a sus pies, lo conduce con habilidad, engaña a los rivales y dispara con potencia a portería, nadie diría que es invidente. Solo el antifaz le delata. Sus ojos empezaron a apagarse a los cinco años cuando le descubrieron retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa. Pero con el fútbol descubrió una luz diferente que guía su vida.

“En un campo de 20×40 metros me siento libre, no dependo del bastón ni tampoco de una persona que me lleve agarrado del brazo. El deporte me ha aportado muchas cosas, felicidad, orientación, conocer a gente, viajar y saber convivir con diferentes grupos de personas porque siempre he sido bastante tímido”, asegura.

Adolfo Acosta. Fuente: Fernando Ruso

Su idilio con el fútbol empezó como le ocurre a muchos niños, en el recreo de su colegio, “pero la falta de visión me convertía en un estorbo, solo sabía dar patadas”, bromea. Practicaba natación, atletismo y goalball, pero tras trasladarse de Las Palmas de Gran Canarias hasta Sevilla para estudiar en un colegio de la ONCE, a los 15 años descubrió el fútbol para ciegos.

No necesita ver la pelota ni la portería para disfrutar de una pasión que le da la libertad que sus ojos le robaron cuando era niño. “Tenemos otra manera de ver y de sentir el fútbol. Aunque contamos con la ayuda de los guías, cuando cojo el balón mi cabeza funciona a mil por horas dibujando la jugada y cuando acaba en gol es una sensación única”, relata.

“La gente que nos ve por primera vez se queda asombrada. El otro día vino al entrenamiento un niño de 10 años y decía que somos mágicos. Si a veces nos cuesta atarnos los cordones de las botas, es lógico que se sorprendan cuando nos ven regatear, manejar el balón y hacer goles”, dice Acosta, que se gana la vida como vendedor del cupón de la ONCE en el barrio del Pilar en Madrid.

Dos décadas marcando goles

Es un futbolista de gran envergadura, ambidiestro, difícil de desbordarle y un gran goleador. Lleva dos décadas perforando redes y desde 2001 es uno de los pilares de la selección española. Debutó en el Europeo de 2002 en París donde España quedó campeona. Desde entonces ha ganado cinco europeos, dos platas mundiales y dos bronces en los Juegos Paralímpicos. Y con su equipo, Madrid, ha conquistado varios títulos de Liga. Esta temporada ha vuelto a ser el máximo artillero con 59 goles y llega en buena forma para afrontar el Mundial en la ciudad madrileña.

Adolfo Acosta. Fuente: Fernando Ruso

“Siempre tengo el gol en mi mente, aunque con la selección mi rol es diferente, suelo jugar un poco más atrás. A mí me gusta jugar por delante del cierre, disfruto más porque estoy más en contacto con la pelota, ayudo a mis compañeros y puedo dar pases”, asegura. A sus 37 años disputará su quinto Mundial y tiene claro cuál es el objetivo: “No llegar a semifinales sería un palo y un fracaso. Será duro porque el nivel ha subido, ya hay 85 países donde se practica este deporte y en el Mundial habrá 16 selecciones fuertes, ninguna nos lo pondrá fácil”.

España recuperó su mejor versión en el pasado Europeo con una plata y para Acosta ese es el camino a seguir. “Quizás tengamos menos gol que hace unos años, pero somos un equipo más unido y compacto”, apunta. “El grupo que nos ha tocado me gusta, Tailandia es una incógnita, Marruecos ha sido campeón de África y tiene a un delantero muy bueno, mientras que a Turquía la conocemos muy bien, hay mucha igualdad. Esperamos pasar como primeros y tener un cruce asequible en cuartos. Se puede soñar en grande”, apostilla.

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