Pedro Gutiérrez y Sergio Rodríguez defenderán la portería de la selección española en el Mundial que se celebrará en Madrid.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Pedro Gutiérrez y Sergio Rodríguez son los únicos que no juegan a oscuras en la selección española de fútbol para ciegos. Ellos son los guardianes de las redes de ‘La Roja’, quienes defenderán la portería de España en el Mundial que se celebra del 7 al 17 de junio en el colegio Sagrado Corazón de Madrid.

En este deporte los guardametas están hechos de una pasta especial y su misión va más allá de salvar a su equipo bajo palos. Los jugadores invidentes orientan sus pasos siguiendo el sonido de las piezas metálicas que lleva la pelota, pero también atienden a las instrucciones del portero, que se convierte en un guía, en sus ojos en el campo.

“Nuestro objetivo es parar, aunque tiene algunas peculiaridades, ya que hay que estar concentrados en el balón, en organizar a la defensa y en dirigir al equipo con el hándicap de no poder movernos más allá de dos metros en nuestra área. Para dedicarse a esto hay que ser rápido, tener reflejos y ser valiente”, dice Rodríguez, que debutó en la selección en 2013.

“La compenetración y la comunicación deben ser perfectas. Intentamos ser lo más precisos posibles en el menor tiempo, hay que dar mucha información en pocas palabras y transmitir tranquilidad”, explica Gutiérrez. Lleva desde 2009 con la selección y no olvida la primera vez que se puso delante de futbolistas ciegos: “No paré ni un balón, aluciné con la gran habilidad que tienen. Ser portero en este deporte es echarte Vicks Vaporub en el pecho y prepararte para lo que se avecina”.

Su compañero de fatigas asegura que le costó adaptarse. “Sentí miedo e incertidumbre porque no sabía a lo que me enfrentaba. Los ciegos no tiran como un vidente, son imprevisibles, tienen una forma diferente de lanzar, sus movimientos te engañan”, apunta Rodríguez.

Lecciones diarias

Ambos llevan muchos años conviviendo con ellos tanto dentro como fuera de un terreno de juego y aseguran que cada día les dan lecciones. “Me ayudan más a mí que yo a ellos. Me enseñan a ver la vida de otra manera, a disfrutar más de las cosas y hemos creado vínculos muy fuertes”, recalca Rodríguez. “Lo que más me sorprende es la independencia que tienen, lo valiente que son para pelear por sus sueños y la constancia para querer avanzar y no ser conformistas. Jugar al fútbol es solo un reflejo del ritmo de vida que llevan”, añade Gutiérrez.

Tantos años compartiendo vestuarios con los ciegos les ha dado para coleccionar muchas anécdotas y bromas. “Con la que más nos hemos reído fue cuando en el Mundial de Japón, el ascensor del hotel no tenía señalización Braille en los botones y nuestras habitaciones estaban en la planta 27, pero se detuvo en la 14, Pedro y yo nos dimos cuenta, salieron todos y les dejamos más de 30 minutos dando vueltas”, dice riendo.

El buen ambiente es una de las claves del éxito de esta selección, siete veces campeona de Europa, bronce en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Londres 2012 y con varias medallas en mundiales. En junio tratarán de echar el cerrojo a la portería en el Mundial. “Jugar en casa y en tu ciudad es una motivación extra y también una gran responsabilidad”, coinciden.

Pedro, Ceferino y Sergio

Se medirán a Tailandia, “un rival que no conocemos, pero los equipos asiáticos suelen ser rápidos, duros y se pegan como lapas. Marruecos cuenta con jugador muy Top y si se ponen por delante será difícil hacerles un gol. El grupo lo completa Turquía, a los que nos hemos enfrentado muchas veces, nos conocemos mutuamente y estará muy igualado”, explican.

“Nadie nos regalará nada, todos los partidos serán finales. Queremos ganar el Mundial pero nuestro objetivo es estar en semifinales como mínimo, hay que llegar como sea y morir en el campo”, apostillan. Junto a ellos estará el portero andaluz Ceferino Sánchez, que no se pondrá los guantes en Madrid pero será una pieza fundamental de la selección ya que ejercerá como guía.

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