El delantero tarraconense es uno de los capitanes de ‘La Roja’ paralímpica y jugará el Mundial en Madrid en pleno mes de Ramadán.  

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Luchar por cada balón, correr y sudar, pero sin poder beber agua. Youssef el Haddaoui es uno de los capitanes de la selección española de fútbol para ciegos que disputará el Mundial en Madrid (7-17 junio) y lo hará sufriendo los rigores del Ramadán. El campeonato coincide con el mes sagrado para los creyentes musulmanes y cumplirá con los preceptos religiosos en pleno esfuerzo competitivo.

“No comer ni beber nada desde el amanecer hasta la puesta del sol será duro. Tendré que modificar los horarios para dormir, ya que mientras mis compañeros descansan, yo estaré comiendo. Es la primera vez que me pasa en una competición internacional de nivel, sí que me ha coincidido en otros torneos nacionales o amistosos y siempre lo he llevado bien, mi rendimiento no suele bajar”, relata.

España jugará el partido de inauguración ante Tailandia a las 18.00 horas y los dos siguientes (Marruecos y Turquía) a las 11.00, algo que le vendrá bien al delantero. “Prefiero jugar por las mañanas porque estaré con más fuerzas ya que habré comido antes. Lo más complicado será cuando tenga sed con el calor que hará, pero no debería de afectarme mucho”, explica.

El Islam juega un rol muy importante en su vida, de hecho, ya se perdió el Mundial de Hereford (Gran Bretaña) en 2010 cuando apenas llevaba unos meses golpeando el balón con cascabeles. “Era mes de Ramadán y me dijeron que para ir debía comer, tenían miedo a que me pasara algo, pero dije que no, mi religión está por encima del fútbol”, apunta. Desde entonces ha sido un asiduo en las convocatorias de ‘La Roja’, con la que ha ganado un bronce en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, un oro europeo y un bronce mundial, entre otras medallas.

Ahora, lo que más le preocupa es una lesión de hombro que lleva arrastrando desde hace varios meses. “Durante parte de la preparación he entrenado con el brazo inmovilizado y va mejor. Tengo que arriesgar, quiero jugar como sea. España me ha dado muchas oportunidades y a través del fútbol quiero agradecérselo. Es un orgullo vestir la camiseta española”, recalca.

Ciego desde pequeño

Youssef nació hace 29 años en Larache (Marruecos) y cuando tenía seis se trasladó junto a su madre y sus cuatro hermanos a Reus (Tarragona), donde su padre había emigrado años antes. “Tenía glaucoma congénito y cuando llegué a España me operaron varias veces pero no salieron bien y me quedé ciego con 10 años”, cuenta. El deporte fue un aliado para superarlo y empezó a practicar atletismo, judo, natación y goalball pero sin competir ya que no estaba afiliado a la ONCE.

“Al fútbol jugaba en el patio del colegio y con mis primos en el parque. Me ponían de defensa, sin moverme mucho, estorbaba mucho”, dice riendo. Fue su compañero de equipo y de selección, Javi Muñoz, quien le animó a probar la modalidad para ciegos: “Comencé a jugar en Barcelona cuando logré la nacionalidad, después montamos un equipo en Tarragona y ya no he parado, el fútbol me da mucha libertad”.

Su talento no pasó desapercibido para el cuerpo técnico de la selección española, que lo reclutó en su primer año. Una de sus virtudes es que es un futbolista con un gran oído que le hace muy bueno en la recepción y en el corte de balón, además de ser un goleador y de poseer un disparo potente con ambas piernas. “Me considero muy trabajador y espero ayudar al equipo en este Mundial”, añade.

En la fase de grupos el combinado español se medirá a Tailandia, Turquía y Marruecos, que será “un partido especial por ser el país donde nací, pero mi objetivo es ganar y darlo todo por España”. “Podemos llegar a la final, aunque debemos de hacer las cosas bien desde el primer día y que nos acompañe la suerte que nos faltó en la final del Europeo ante Rusia, donde fuimos muy superiores. Será un Mundial duro porque cualquier selección te puede vencer, pero tenemos opciones”, apostilla Youssef.

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