El salmantino, que perdió la movilidad del brazo derecho en un accidente, es uno de los mejores triatletas del mundo y buscará en Tartu (Estonia) su cuarta medalla en un campeonato de Europa.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Hay personas que resurgen con más fuerza tras cada caída. Alejandro Sánchez Palomero es una de ellas. Con 17 años sufrió un accidente de moto en el que perdió la movilidad y la sensibilidad del brazo derecho. Se rebeló contra los obstáculos que la vida le puso y con tenacidad, disciplina y trabajo ha construido una gran carrera deportiva. Primero con la natación y después con el triatlón, convirtiéndose en uno de los mejores del mundo.

“Hoy en día soy quien soy gracias al accidente. Aquello me hizo madurar, fueron momentos duros porque tenía que empezar de cero. Con resignación positiva lo acepté, ya no podía hacer nada por cambiarlo, así que tenía que levantarme y luchar por objetivos diferentes. Se me cerraron puertas pero se abrieron otras ventanas profesionales y vitales”, relata.

El salmantino, que estaba preparándose para estudiar Arquitectura aunque su sueño era ser bombero, encontró en la natación la motivación para salir adelante. “De pequeño me gustaba nadar y quería seguir haciendo las mismas cosas. Es un medio en el que me desenvolvía bien y me ayudó a afrontar más rápido lo que me sucedió, me aportó beneficio físico y psicológico”, asegura.

Poco después se enroló en la selección española y se marchó a Palma de Mallorca, donde se centró en entrenar para pelear por un billete para los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008. Lo logró y en China conquistó la medalla de bronce en los 100 metros braza. “Fue algo mágico, es lo máximo para un deportista”, subraya.

Cuatro años después repitió en Londres, aunque esta vez las cosas no salieron como esperaba. “Fue un desastre a nivel deportivo, un año antes me prohibieron nadar con el brazo dentro del bañador, como había hecho hasta entonces. Al llevarlo suelto no rendí a mi máximo nivel porque competía con dolor, eso me causó lesiones y me desgastó psicológicamente hasta el punto de que quise dejar el deporte”, confiesa.

El triatlón le devolvió la ilusión

A finales de 2013 recuperó la ilusión con el triatlón, de nuevo volvió a sentirse deportista. En poco más de cuatro años, Sánchez Palomero ha sido doble subcampeón del mundo y de Europa, además de sumar numerosas medallas en Copa del Mundo, Series Mundiales y campeonatos continentales.

El próximo jueves competirá en el Europeo de Tartu (Estonia), donde aspira a subir al podio. “Estoy con muchas ganas aunque un poco expectante por cómo será el circuito, porque vamos a nadar en un río y si hay corriente o no condicionará los tiempos. Ya tengo dos oros y un bronce y confío en sacar una medalla por cuarto año consecutivo”, explica.

Aunque la cita más importante de la temporada será el Mundial que se celebra en Australia en septiembre. “He sido subcampeón del mundo en 2015 y 2016 y el año pasado fui octavo por un pinchazo en la bicicleta. Soy consciente de que es difícil ganar el oro porque el francés Alexis Hanquinquant está a un nivel superior, pero quiero lograr un resultado mejor que en 2017. Tengo que mejorar en la carrera a pie para poder pelear por el trono mundial”, asevera.

Uno de sus sueños es disputar sus terceros Juegos Paralímpicos y lo haría en dos modalidades diferentes. “Mi objetivo es quitarme la espinita de Londres 2012. Mi categoría (PTS4) no estuvo en Río de Janeiro 2016 y fue una desilusión. Aún desconocemos las clases que estarán en Tokio 2020, hay mucha incertidumbre, pero esperamos que lo decidan a final de temporada para tomar decisiones deportivas”, explica este luchador y perseverante deportista que brilla a golpe de brazadas, pedaladas y zancadas.

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