En apenas dos temporadas se ha convertido en uno de los mejores del mundo en su categoría y en una referencia del ciclismo adaptado español.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

La vida de Sergio Garrote dio un giro inesperado hace 17 años tras sufrir un accidente laboral en la construcción que le originó una grave lesión medular. El golpe fue muy duro, le costó tiempo digerir su nueva situación, hasta que descubrió la handbike, su motor para combatir la tetraplejia. A base de esfuerzo, trabajo y perseverancia se ha convertido en un referente del ciclismo adaptado español. Ahora sueña con el maillot arco iris de campeón del mundo.

Sergio Garrote y el seleccionador Félix García Casas

El camino no ha sido fácil, ha tenido que superar muchos obstáculos para alcanzar el éxito. “Era aficionado al ciclismo, me gustaba salir con los amigos, pero tenía que alejarme de él y regalé mis bicicletas para no sufrir más”, confiesa el catalán. Intentó practicar varios deportes, pero en ninguno se encontraba cómodo, hasta que una década después del accidente se reencontró con el ciclismo.

“Descubrí las bicicletas que se adaptaban a las sillas de ruedas y volví a pedalear de nuevo, esta vez con los brazos. Al principio fue complicado, no tenía fuerzas, pero me encantó la sensación de libertad. Volvía a ser feliz, a tener ilusión, resurgió el nuevo Sergio”, relata. Adquirió una handbike de segunda mano y en su primera carrera quedó último. A los seis meses ganó una Copa de España y una semana más tarde fue segundo en la Copa de Europa ante rivales que le habían ganado en su primera prueba.

Ese logro, junto a su fichaje por el Club Ciclista Sant Boi en 2015, fue lo que le animó a seguir. “Me sentí uno más. Soy un ciclista con diferentes capacidades, lo que hago con mis brazos, que también están afectados, no lo haría otro deportista. Todo lo que me había pasado cobró sentido, la vida me había regalado una segunda oportunidad”, asegura.

Colección de medallas

El seleccionador español, Félix García Casas, le echó el ojo y le llamó a filas. Su progresión ha sido meteórica, siendo un asiduo al podio en las pruebas de Copa del Mundo: doblete de plata en Bilbao en 2016, tres bronces entre Holanda e Italia en 2017, y este año sumó una plata y un bronce en la cita de Ostende (Bélgica), así como dos platas y un histórico tercer puesto en el Team Relay en Emmen. Además, el año pasado logró dos bronces en su debut en un Mundial en Pietermaritzburg (Sudáfrica).

“Ha sido un esfuerzo tremendo, hay mucho trabajo y sacrificio detrás de cada medalla. Soy muy ambicioso y siempre que compito con la selección lo doy todo por mi país para demostrar que somos una potencia mundial en este deporte. Quizás no tenemos los mismos recursos que otros países, pero en España sabemos trabajar y ganar medallas. Mis entrenamientos son para luchar por lo máximo, si no, me quedo en casa”, asevera.

Ahora llega otro desafío para Garrote, el campeonato del mundo en Maniago (Italia). “Llego con ganas y con las máximas expectativas, mi lucha es alcanzar el primer puesto en crono y en ruta. Soy muy autoexigente, no me gusta perder ni a las canicas, así que no me conformo con una plata o un bronce. Sueño con ponerme el maillot arco iris, es mi mayor ilusión. Ganarlo una vez en tu carrera significa que lo podrás lucir siempre y sería el primero en la historia para el handbike español”, subraya.

Sus rivales más fuertes serán el italiano Luca Mazzone y el norteamericano William Groulx, a los que cada vez les recorta más tiempo. “Mi rendimiento sigue en progreso y eso me hace pensar que estoy cerca de lograr un campeonato del mundo. Ellos han mantenido una hegemonía por los dos primeros puestos durante muchos años y yo he aparecido como el tercero en discordia”, dice el corredor barcelonés, que ya mira de reojo a Tokio 2020: “Voy carrera tras carrera, el Mundial es lo más importante, pero me encantaría llegar a los Juegos Paralímpicos con opciones de medalla”.

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