La atleta navarra, bronce en los 1.500 metros en los Juegos Paralímpicos de Río, competirá en Berlín ocho meses después de ser madre.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Izaskun Oses irrumpió con fuerzas en el atletismo paralímpico en 2016, con un doblete de plata en el Europeo de Grosseto (Italia) y un bronce en 1.500 metros en los Juegos de Río de Janeiro. Tuvo que readaptar su vida ya que unos meses antes se agravó su enfermedad ocular degenerativa -miopía magna- por un glaucoma. Aquello no fue un obstáculo para disfrutar de su pasión. Ahora afronta otro reto difícil, su vuelta a la competición internacional tras ser madre.

En unos días estará en Berlín (Alemania) para disputar el campeonato de Europa, al que acude con ilusión. “Vuelvo a sentirme atleta, ha sido un camino complicado, así que pase lo que pase, estoy satisfecha con el trabajo realizado este año”, explica. La deportista navarra dio a luz el 25 de diciembre y en enero ya se ejercitaba para recuperar la forma física. “Empecé con ejercicios de suelo pélvico, elíptica y luego a correr, para llegar en forma tenía que ponerme a entrenar muy pronto”, apunta.

“Ser madre repercute en nuestro cuerpo, el cual ha sufrido muchos cambios, muscularmente no eres la de antes y aparecen molestias. Si hace ocho meses me dicen que iba a estar compitiendo a estas alturas, no lo habría creído. Ha sido mucho esfuerzo, constancia y sacrificio no solo mías, también de mi marido y de los abuelos para cuidar al pequeño”, recalca.

Para la atleta de 34 años, que se caracteriza por su tenacidad y perseverancia, conciliar la maternidad con los entrenamientos no ha sido una tarea sencilla. “Son momentos difíciles, tengo que adecuar mis entrenamientos en función de las necesidades de mi bebé ya que le doy lactancia materna y no paro, no hay descanso. Entreno y tengo que volver a casa rápido porque cada dos o tres horas le toca una toma. No puedo separarme de él, por eso me acompañará a Berlín junto a mi marido”, relata.

Izaskun, que tiene un 5% de visión en un ojo y un 15% en el otro, se siente preparada para rendir a un buen nivel en el Europeo. “Voy con muchas ganas, ha sido un año complicado, pero estoy contenta porque he entrenado fuerte, me encuentro bien y no he vuelto a tener dolores en el pie, ya que dos meses después de los Juegos de Río me rompí un hueso”, cuenta.

En Alemania disputará los 1.500 metros, en los que la irlandesa Greta Streimikyte es su máxima rival para luchar por el oro. “No estoy para ningún exceso, por eso solo competiré en esta prueba, que para mí ya es un logro. Me gustaría dedicarle la primera medalla a Iker, aunque todo dependerá de si me deja descansar porque se despierta cada tres horas como mucho (risas). Lo que está en mis manos ya lo he hecho, ahora intentaré demostrarlo en la pista”, apostilla.

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