La triatleta madrileña tendrá la oportunidad de clasificarse para Tokio 2020 ya que su categoría PTWC ha sido incluida en el programa oficial. Este sábado afronta con ambición el Mundial en Australia.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

En unos días se cumplen cinco años del accidente que cambió la vida de Eva Moral. Durante una ruta cicloturista por la sierra de Madrid, su bici derrapó en una curva por la lluvia y se precipitó por un barranco de siete metros. Su espalda chocó con un árbol y quedó sin movilidad de cintura para abajo. Pasó un mes en la UVI y medio año en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde se fraguó su espíritu de lucha y de superación. Antes de la lesión era una aficionada al triatlón y ahora se ha convertido en una de las mejores paratriatletas del mundo.

Con perseverancia y positivismo se reinventó para disfrutar de su pasión. Asidua al podio en las citas internacionales, este verano se proclamó campeona de Europa en PTWC (deportistas en silla de ruedas), categoría que ha sido incluida en los Juegos Paralímpicos. “Tenía muy claro que quería seguir haciendo deporte, ese pensamiento fue lo que me ayudó a no caer en un agujero. Pero no imaginé lograr todo lo que he conseguido y tener al alcance el sueño de clasificarme para Tokio 2020. Estoy muy feliz por la nueva oportunidad que me ha dado la vida”, recalca.

El camino no ha sido sencillo, ha invertido muchas horas de trabajo y de esfuerzo para llegar a la élite. En su primer día en el hospital toledano empezó a manejar la silla y a machacarse en el gimnasio, no quería perder el tiempo. “Tuve que partir desde cero, comencé a desarrollar una fuerza en el tronco y en los brazos que antes no tenía. Mi único objetivo era volver a nadar, a correr y a montar en bici, aunque fuese sobre ruedas”, asegura.

A los cuatro meses de salir del hospital ganó el campeonato de España en Águilas y una semana después se colgó un bronce en las Series Mundiales de Madrid. “Volvía a sentirme libre y feliz en un ambiente con el que ya estaba familiarizada”, confiesa. Desde entonces, Eva Moral no ha parado de cosechar éxitos, incluso también en ciclismo y en atletismo, deportes que le sirven de complemento para prepararse en pretemporada.

Con la silla de atletismo y la handbike se siente más fuerte, aunque en el agua ha experimentado una gran progresión en los últimos meses. “Nadar fue siempre lo más complicado, las piernas no flotan y tuve que aprender técnicas para ir cada vez más rápido. He tenido una mejora brutal en natación, nado tanto que en algún momento me van a salir branquias”, bromea. El sábado afrontará otro reto, el Mundial en Gold Coast (Australia), donde luchará por estar en el podio.

Al Mundial con ambición

“Entreno cada día para ser la mejor, aunque soy consciente de que el nivel es muy alto y compito con chicas que tienen una gran trayectoria, que para mí supone una motivación extra para querer superarme”, apunta. Ya tiene dos bronces mundiales (2016 y 2017 en Rotterdam) y quiere saborear otra presea. “Soy muy ambiciosa y mi objetivo es ganar el oro o al menos conseguir una medalla para tener una beca del Plan Adop que me permita entrenar con más tranquilidad en mi camino hacia los Juegos”, subraya.

La todoterreno madrileña no descansará en su regreso de tierras australianas y preparará la Media Maratón Nocturna Puerto de la Cruz de Tenerife y la maratón de Nueva York, que se celebrará en noviembre. “Será la cuarta vez que la dispute. Cuando la termino siempre digo que al año siguiente no la voy a hacer porque es muy dura, pero me engancha y me encanta”, comenta.

Su gran meta está fijada en Tokio 2020 y necesitaría estar entre las diez primeras del ranking mundial para sellar su billete. “El próximo año la intención es ir a todas las Series Mundiales para obtener el máximo de puntos posibles. Estoy en el puesto número dos y muy mal se me tiene que dar para no estar en Japón, a donde llegaría con más fuerza, experiencia y un nivel alto”, explica.

El Comité Paralímpico y la Unión Internacional de Triatlón confirmaron hace un mes la inclusión de la categoría PTWC en el programa oficial de los Juegos. “Llevaba todo el año con incertidumbre hasta que me dieron la noticia. Estaba entrenando con la handbike y un compañero, que siempre me acompaña en coche por seguridad, me adelantó y se paró en el arcén. Pensé que había pinchado una rueda, pero empezó a gritarme que mi categoría estaría en los Juegos. Fui rápido a casa y entre lágrimas se lo comuniqué a mis padres, es mi ilusión”, apostilla la triatleta de la sonrisa perenne.

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