La rider española afronta con ilusión y confianza una nueva temporada de snowboard después de su bronce en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Su histórica presea de bronce en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang luce en el comedor de su casa. La observa cada día para recordar el duro camino recorrido hasta alcanzar el éxito. Astrid Fina le había ganado la batalla a la adversidad con el snowboard como gran aliado. Con 35 años recién cumplidos no se detiene y ya se fija un nuevo objetivo: “El próximo reto es ganar mi primera medalla en un Mundial”.

Astrid Fina con el bronce. Fuente: CPE

Para la posteridad quedará su imagen tirada en la nieve surcoreana entre lágrimas de emoción. Apenas lleva seis años surfeando las laderas nevadas con un deporte al que llegó por casualidad. En 2009 un coche le atropelló cuando iba en moto y tras largas estancias en la UCI, un virus hospitalario y 13 operaciones, sufrió la amputación tibial de su pierna derecha. Tres años le costó asumir la pérdida, pero todo cambió cuando se puso la prótesis.

Un amigo le invitó a probar el snowboard y desde entonces su vida cambió. “Quién me iba a decir a mí hace unos años cuando Kiko Caballero me propuso practicar este deporte que iba a ser abanderada española y medallista en unos Juegos. Era impensable, una locura. Por eso rompí a llorar cuando crucé la línea de meta en Pyeongchang, he sufrido mucho y he pasado por momentos muy complicados”, relata.

La rider asegura que nada ha cambiado tras ganar en marzo la medalla. “Conseguí una beca deportiva que me ha permitido tener una estabilidad económica, pero sigo siendo la misma. Sí me ha sorprendido que la gente me reconozca más cuando voy por la calle, porque tenía todos los factores en contra, soy mujer, practico un deporte de nieve y encima es paralímpico”, subraya.

Después de unos meses de ajetreo por la repercusión que había tenido su logro, pudo desconectar en agosto, aunque llegaron unos días difíciles cuando experimentó el llamado síndrome del ‘miembro fantasma’. “Hacía años que no me pasaba, es un dolor neuropático que aparece en la parte amputada, en mi caso en el pie, siento calambres, pinchazos y espasmos. Fue consecuencia de todo el estrés acumulado tras los Juegos”, explica.

Una pretemporada exigente

Antes de volver a pisar el manto blanco, como parte de su preparación Astrid ha practicado longboard y bicicleta en un ‘pump track’, algo que le ayuda a simular los movimientos que luego hace en la nieve. Para la catalana está siendo una pretemporada cargada y exigente, con varias semanas de concentración en Ushuaia (Argentina), en Saas-Fee (Suiza) y en Italia. “Albert Mallol me está metiendo mucha caña, en 2019 hay Mundial y no hay que bajar el listón porque mi beca de dos años depende de un buen resultado. Llego tan cansada tras cada entrenamiento que no puedo ni levantarme de la cama”, dice entre risas.

La movilidad y la técnica en las salidas son algunos de los aspectos en los que más están insistiendo en cada sesión. “Este año me he iniciado en otras modalidades del snowboard, como freestyle. Por falta de tiempo lo único que me habían enseñado era a correr, ahora tenemos cuatro años hasta los próximos Juegos Paralímpicos y vamos a incidir más en la técnica, en saber moverme bien con los saltos, que me dará mucha vida en un circuito ya que el volar por la nieve es lo que peor llevo”, confiesa.

Su primera competición este curso será el 14 de noviembre en Landgraaf (Holanda). “Antes hay otra prueba en Dubai, pero no iremos porque no hay presupuesto para hacer el circuito completo de la Copa del Mundo”, lamenta Astrid. Su gran objetivo llegará en marzo, con el Mundial en Pyha (Finlandia). “El año pasado me quedó un sabor agridulce porque me caí cuando estaba preparada para subir al podio, así que voy a intentarlo otra vez, quiero mantenerme entre la mejores”, recalca.

La rider barcelonesa quiere empezar bien el nuevo ciclo de cara a los Juegos de Pekín 2022: “El bronce de Pyeongchang me ha dado más fuerza para seguir luchando, no me he relajado. El nivel del snowboard está creciendo y no puedo dormirme. Ahora solo me centro en el Mundial, en ir año a año, porque me agobia pensar a largo plazo. Pero está claro que mi intención es llegar a Pekín y pelear por otra medalla”.

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