El aragonés, subcampeón de España absoluto, se convertirá en el primer judoca ciego español convocado por la selección en disputar un Open Europeo ante rivales videntes.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Ha mamado el tatami desde pequeño y con 20 años presenta un palmarés que invita a soñar. Sergio Ibáñez se ha convertido en una referencia del judo paralímpico español y en un claro ejemplo de inclusión en el deporte. El aragonés hizo historia la temporada pasada tras conquistar la medalla de plata en el campeonato de España absoluto y este sábado firmará un hito más, ya que se convertirá en el primer judoca ciego español convocado por la selección en disputar un Open Europeo. Se une de esta forma al almeriense David García del Valle, que en 2006 disputó en Helsinki una prueba internacional.

Sergio Ibáñez. Fuente: Gabi Juan

Para Ibáñez, que nació con una deficiencia visual que le afecta al nervio óptico y es fotosensible a la luz, no es nada nuevo medirse a judocas que sí ven, ni tampoco ganar medallas. De hecho, en 2018 también logró una plata y un bronce en dos pruebas de la Copa de España. «Estoy acostumbrado a enfrentarme a rivales videntes, desde pequeño entreno en el Judo Club Zaragoza sin ninguna adaptación», recalca.

En cada pabellón en el que compite, la luz es su gran enemigo. «Es mi hándicap, tengo distrofia de conos, así que cuanta más luminosidad hay, menos veo y es un problema para anticiparme a mi oponente porque no distingo nada», relata. A los ocho años descubrió el judo cuando la ONCE le envió una carta con los deportes que se impartían. Empezó en natación, pero decidió cambiar la piscina por el judogi y desde entonces no ha parado de progresar.

«Estoy convencido de que marcará una época en el judo paralímpico. Por un lado, tiene una calidad enorme y un nivel muy alto pese a estar en edad junior, sacando resultados importantes. Y por otra parte, lo difícil es encontrar a gente que esté dispuesta a sacrificar muchas cosas por pelear por su sueño y Sergio tiene eso. Es un judoca con unas extremidades largas que le hacen ser más fuerte. En el tatami transforma su nobleza en agresividad compitiendo», detalla el seleccionador español, Alfonso de Diego.

Sergio Ibáñez junto a sus padres

De enjuto y espigado cuerpo, el ‘Fideo’ Ibáñez es el vigente subcampeón de Europa en -60 kilos, categoría en la que ya se codea con los mejores del mundo. «Aún no he llegado a mí límite, me queda mucho camino por recorrer y por mejorar», insiste el discípulo de Raúl Clemente y Javier Rivero. En unos días afrontará un desafío más en su carrera, el Open Europeo de Odivelas (Portugal) con la selección española absoluta.

«He trabajado duro cada día para alcanzar estos logros y me recarga de nuevas energías para continuar. Estar en esta competición es un premio al trabajo realizado, lo afronto con mucha ilusión y motivación. Es un reto más que intentaré superar, no me pongo ningún objetivo de resultados, solo quiero disfrutar y darlo todo», asevera el zaragozano, que tiene como referentes a Nikoloz Sherazadishvili, a Fran Garrigós y a Marta Arce (triple medallista de bronce en Juegos Paralímpicos). «Es admirable la actitud que tiene en el tatami, aprendo mucho de ella», subraya.

Este año se presenta clave en su camino hacia los Juegos de Tokio 2020, con cuatro pruebas puntuables: el Grand Prix de Baku (Azerbaiyán), el Mundial en Fort Wayne (EE.UU.), el Europeo en Génova (Italia) y la Copa del Mundo en Atyrau (Kazajistán). «Es una temporada muy importante y voy a pelear por las medallas y por sacar el máximo de puntos posibles en cada competición para lograr una de las siete plazas del ranking. Cuando vi por televisión los Juegos de Pekín 2008 le dije a mis padres que algún día sería uno de esos deportistas. Cada vez me veo más cerca de cumplir ese sueño», apostilla.

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