El valenciano revalida el título de campeón mundial en la prueba de la persecución y fija la nueva plusmarca en 3:50.051.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Cuando Ricardo Ten se pone un dorsal demuestra su enorme capacidad de sufrimiento para exprimirse en cada pedaleo en busca de la máxima recompensa. El valenciano ha confirmado que está hecho de otra pasta tras conquistar el oro en la persecución individual del Mundial paralímpico de ciclismo en pista y destrozar el récord del mundo en la categoría C1. El deportista español se ha impuesto en la final al chino Zhangyu Li y revalida así el maillot arco iris que logró el año pasado en Río de Janeiro.

Durante la clasificatoria ya dio un recital tras completar las 12 vueltas en el velódromo de Apeldoorn (Holanda) en 3:50.051, que suponía nueva plusmarca mundial. Pocas horas después, con habilidad y explosividad ratificó su hegemonía llevándose el oro ante el asiático Li. A sus 43 años, Ten vuelve a mostrarse voraz para lograr su segundo título mundial cuando apenas lleva tres años en el ciclismo.

«Ha sido increíble, no me lo puedo creer, otra vez, segundo año consecutivo. No las tenía todas conmigo, sabía que venía muy bien y volver a enfundarme el maillot arco iris es de las mejores cosas que me ha pasado», ha comentado exhausto tras finalizar la carrera. «Ha sido un día largo y complicado por los retrasos tras los fallos en las máquinas de salida, tuve también control antidoping para poder homologar el récord del mundo, pero ha salido a pedir de boca, estoy muy contento con el trabajo realizado, cada vez me siento más ciclista y disfrutando de esta etapa», ha añadido.

Tras más de dos décadas en la élite de la natación paralímpica, con seis medallas en Juegos Paralímpicos y 29 entre europeos y mundiales, decidió cambiar el gorro y el bañador por el maillot y la bicicleta. Precisamente, sobre las dos ruedas derribó el primer obstáculo de su vida tras salir del hospital después del accidente que sufrió con ocho años, cuando un cable de alta tensión que rozó le dejó como secuela la amputación de los dos brazos y una pierna.

Ahora, 35 años después se ha convertido en uno de los mejores ciclistas del mundo. En 2018 debutó en el velódromo con un oro en persecución y un bronce en el kilómetro y este año quiere dejar el listón aún más alto. De momento, ya tiene una presea dorada en el zurrón y todavía le quedan por disputar la contrarreloj, el scratch y el ómnium.

El insaciable Alfonso Cabello se enfunda su quinto maillot arco iris

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