La selección española de rugby en silla debuta en un torneo internacional que servirá de preparación para el Europeo C.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

El documental ‘Murderball’, nominado al Óscar en 2005, fue uno de los motivos que ayudó a impulsar el rugby en silla de ruedas en España hace unos seis años. Aquellos pioneros en Madrid y en Barcelona no tenían ni idea de cómo jugar, tampoco disponían del material necesario, pero crecieron entre ensayos, velocidad y placajes siendo autodidactas. Con trabajo, perseverancia y esfuerzo no solo se ha creado una Liga, sino también una selección española, que tendrá su bautismo internacional del 14 al 16 de junio en el torneo AQRT de Ámsterdam, una competición que le servirá de preparación para el Europeo C de octubre en Oviedo.

«Es el premio al sacrificio de estos tres años desde que se creó la Comisión Nacional con el objetivo de formar una estructura de rugby en España para después poder participar en eventos internacionales. Salir fuera como país es lo que nos puede dar mayor visibilidad, es una recompensa a todo el trabajo. El grupo está con ganas de ponerse la camiseta de la selección para disfrutar, aprender y competir», ha explicado el coordinador español de rugby en silla, David Campón.

Alberto Ruiz, Javier Quiles, Marta Llauradó, Raúl Mercado, Sergi Escobar, Edgar Escolán, Asier Domínguez, Marc Subirón, Fernando Saz y Toni Sánchez son los 10 jugadores que escribirán su nombre en la historia de este deporte en España. «Lo afrontamos con muchas ganas e ilusión, venimos de una concentración en la que hemos estado trabajando los aspectos tácticos, nos estamos conociendo más entre nosotros porque pertenecemos a varios clubes y jugamos de forma diferente, aunque esperamos tener un buen debut», ha apuntado Subirón.

Los ‘leones’ sobre ruedas estarán dirigidos por Nicolás Coste, un técnico francés con mucha experiencia y éxitos en Toulouse. «Lleva trabajando con nosotros un año y contar con una persona como él nos brinda la oportunidad de aprender más del juego que se ve a nivel internacional, nos da un plus de conocimiento y de práctica. Ya este año en la Liga española se ha visto una mejoría general y esperamos seguir en esta línea», ha añadido el jugador del BUC de Barcelona.

España estará encuadrada en el grupo C y se estrenará el viernes 14 frente al equipo holandés Ámsterdam Terminators. Al día siguiente jugará ante los Hollister Hussars, un rival duro y experimentado formado por integrantes de la selección alemana. Y terminará la fase de grupos con el UBB Drop de Beton (Francia), cuyo mejor jugador es el internacional francés Christophe Salegui, que cuenta con varios mundiales y Juegos Paralímpicos a sus espaldas.

En función de su posición, se medirá en el siguiente cruce a equipos como el Militia (EE.UU.), Rolling Rhinos (Alemania), Prague Robots, en el que militan la mayoría de jugadores de la selección de la República Checa, así como la selección de Bélgica, que jugará con el sobrenombre de Flemish Lions. Estos dos últimos conjuntos serán rivales directos en el Europeo C.

«La mayoría de los países de Europa nos llevan una diferencia de 30 años, pero lo intentaremos contrarrestar con muchas ganas e ilusión. La mayor virtud de esta selección es su posibilidad de realizar combinaciones, hay jugadores con características muy diferentes que permiten muchas variaciones. Este torneo será un termómetro para saber en qué nivel nos encontramos y en qué aspectos debemos de incidir para llegar en las mejores condiciones al Europeo de octubre», ha recalcado Marc Subirón.

Mezcla de varios deportes

El quad rugby, que es  practicado por gente con tetraplejia, parálisis cerebral, triples amputaciones y personas con grandes discapacidades, es un deporte paralímpico que nació en Canadá en los años 70. Es una mezcla entre rugby, baloncesto y balonmano, se juega en una cancha de basket, con cuatro jugadores por equipo y el balón oval se sustituye por uno de voleibol para que su manejo sea más fácil.

El contacto físico entre los deportistas no se permite, pero sí los bloqueos y placajes entre sillas, siempre y cuando no sean por la espalda. A los jugadores se les asigna una clasificación en función de su grado de discapacidad y se le engloba en una de las siete clases que van desde los 0,5 hasta los 3,5 puntos. El equipo titular en la pista no puede sumar más de ocho puntos.

El objetivo consiste en llevar la pelota y atravesar la línea de fondo, entre dos conos. No es necesario posar el balón, basta con que dos de las ruedas atraviesen la zona para anotar un punto. Se puede pasar hacia delante y hay que botar y pasar el esférico después de 10 segundos como máximo.

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