La capitana de la selección española de basket en silla de ruedas confía en las opciones de España para lograr en el Europeo el billete para los Juegos Paralímpicos.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Ha vivido las penurias y los obstáculos del baloncesto femenino español en silla de ruedas, pero nunca bajó los brazos, porfió y con su talento y carácter indómito se convirtió en una de las mejores jugadoras. Ahora, a sus 38 años, Sonia Ruiz también saborea con la selección la recompensa a tantos años de sufrimiento, sacrificio y trabajo. En el Europeo, España tiene la oportunidad de clasificarse por primera vez por méritos propios para unos Juegos Paralímpicos y la capitana lo tiene claro: «Vamos a dejarnos la piel en cada partido, queremos hacer realidad nuestro sueño».

El equipo español dirigido por Abraham Carrión disputará del 30 de junio al 7 de julio el campeonato continental en Rotterdam (Holanda) y necesita dos victorias en cinco partidos para estar en Tokio 2020. «Llevo en la selección desde 2003 y hemos derramado muchas lágrimas por el camino. En el Europeo de Wetzlar (Alemania) en 2007 fuimos cuartas y nos quedamos a una posición de ir a Pekín 2008. De estos últimos 12 años, es la primera vez que lo vemos más cerca», explica.

Sonia Ruiz durante un partido. Fuente: Christophe Dury

Pese al relevo generacional, la murciana no suelta la batuta de la selección y sigue siendo un pilar importante. «Desde Barcelona 92 España no está en unos Juegos, así que tenemos una gran responsabilidad. Estamos convencidas de que lo vamos a conseguir, creemos en nosotras. Para mí, estar en Tokio 2020 sería la culminación a una vida dedicada al baloncesto. Siempre que llegan unos Juegos los veo por televisión con rabia e impotencia, ahora quiero sentirme una de las protagonistas y estar allí», recalca.

Hace 20 años su vida dio un giro brusco tras sufrir un accidente de moto que le provocó una lesión medular. Durante su estancia en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo conoció el baloncesto en silla de ruedas. «Me dijeron que no volvería a caminar y estaba ubicándome a mi nueva situación cuando un día bajé a la sección de deportes y olí a goma quemada. Vi a un montón de ‘locos’ moviéndose en sillas súper raras y botando un balón. Fue amor a primera vista. Al sentarme en la silla volví a sentir libertad», asegura.

Su primer club fue el Safemi San Fernando, precisamente con Abraham Carrión como entrenador. Después fichó por el ONCE Andalucía y fue la primera mujer en ganar la Liga y la Copa del Rey. Años más tarde se convirtió en la primera española en jugar en el extranjero, concretamente en Australia. Además, en todos estos años ha militado en equipos como el Polaris World BSR, el Fuhnpaiin-Peraleda, el Fundación Grupo Norte, el Elche o el UCAM Murcia BSR.

Sonia Ruiz con el balón en un partido. Fuente: Christophe Dury

«Pese a que doblo la edad a algunas jugadoras, me siento en una segunda juventud, estoy bien físicamente y más cómoda en el juego, el único pero es la ansiedad de querer hacerlo todo enseguida, soy muy exigente. Si las lesiones me respetan puedo estar a un buen nivel varios años más», apunta Ruiz, que cuenta con 114 internacionalidades.

En el Europeo, España debutará frente a Holanda, «la vigente campeona del mundo, está tres o cuatro peldaños por encima de todas, pero vamos a competirle cara a cara. Después vendrán Gran Bretaña y Alemania, a las que no vamos a regalarles nada, somos capaces de hacerles daño». El encuentro ante Francia será una ‘final’ y cerrarán la fase de liguilla ante la ‘cenicienta’ Turquía.

«Ganando esos dos encuentros tendríamos el billete. Nos lo jugaremos ante Francia, una selección que siempre nos ha dejado sin mundiales y sin Juegos. Aunque en los últimos años les hemos tomado la medida ya que ha cambiado nuestra mentalidad, los fantasmas y miedos con los que salíamos ante ellas en los primeros diez minutos han desaparecido. Ahora son las francesas las que nos miran con más respeto», asevera.

«Cada vez somos un equipo más completo, un grupo muy unido y eso nos da confianza para afrontar este reto. Si a eso le sumamos el ADN competitivo que tenemos desde siempre, la calidad de una plantilla en la que todas somos capaces asumir roles importantes y la capacidad de sobreponernos a las situaciones adversas, hacen una mezcla perfecta para conseguir el objetivo. Lo vamos a dar todo por estar en Tokio», apostilla la murciana.

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