El catalán gana el Memorial Oliver Puras de tenis en silla de ruedas y también se impone en dobles junto al murciano Kike Siscar.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Algunos le daban ya por retirado, había estado más de año y medio alejado de las pistas por lesión, pero Quico Tur todavía tiene cuerda para rato. A sus 42 años, el catalán ha conquistado un doblete en el ITF Memorial Oliver Puras y continúa forjando su leyenda en el tenis en silla de ruedas. El ‘viejo rockero’ vuelve a rugir tras llevarse en Miranda de Ebro el título individual y el de dobles junto al murciano Kike Siscar.

«Hemos tenido jugadores de siete países y ha sido el torneo de mayor nivel en los 12 años de historia. Estamos contentos porque ha habido muchos participantes que están entre los 100 primeros del ranking mundial. Quico ha sido el gran triunfador, después de su lesión ha vuelto muy fuerte y ha dado un salto en su carrera hacia los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020», ha comentado Fernando Esteve, director del campeonato.

El barcelonés arrancó con una victoria contundente por 6-2 y 6-1 ante el aragonés Carlos Pina, después superó en cuartos de final al francés Laurent Giammartini -cabeza de serie número uno- por 7-6, 3-6 y 6-2, mientras que en semifinales doblegó al marroquí Lhaj Boukartacha por 6-2 y 7-5. En la final no dio opciones a su adversario y desplegó su mejor versión para imponerse por 6-1 y 6-2 al francés Guilhem Laget.

«Las sensaciones son muy buenas, vengo de una lesión que no me ha permitido competir durante un año y medio. Estoy muy contento por los resultados que estoy consiguiendo, cada vez me encuentro mejor en cuanto a juego, me siento más cómodo y sólido. A mediados de 2017 tuve que parar porque me salió una escara en el sacro y en marzo de 2018 me operaron, estuve toda la temporada parado. Este año he regresado a los entrenamientos con mi entrenadora Marina Bronchales y la vuelta está siendo fantástica», ha explicado.

En el torneo internacional más antiguo que se celebra en España, Tur ha obtenido la recompensa a meses de trabajo y esfuerzo. «El partido que más me costó sacar adelante fue el de cuartos de final con Giammartini, un jugador experimentado que fue número uno del mundo. Ganarle me dio motivación y confianza de cara a semifinales con el marroquí, que también fue muy duro a nivel mental. La final fue algo más cómoda, aun así he tenido que estar al 100% para que no se me escapara», ha asegurado.

Campeón de dobles

El tenista de Sant Andreu completó su gran semana con el triunfo en dobles formando pareja con Kike Siscar, con quien hace una semana ganó el Internacional de Florencia. En cuartos vencieron por un doble 6-0 a los portugueses Joao Couceiro y Carlos Leitao, en semifinales por 6-4 y 6-2 a los galos Geoffrey Jasiak y Laget y en la final por 7-5 y 6-2 al francés Giammartini y al marroquí Boukartacha. «Es la tercera vez que jugamos juntos, nos estamos compenetrando muy bien en cada partido, nos conocemos más y estoy muy a gusto con Kike», ha apuntado.

Tur, situado en el puesto 69 del ranking aunque subirá varias posiciones tras este doblete, ya se centra en las siguientes pruebas que afrontará en agosto en Ath (Bélgica) y en Turquía. «Me queda gasolina y guerra por dar, algunas personas ya me querían jubilar, pero mientras las lesiones me respeten voy a seguir a full con el tenis, a dar el máximo y a divertirme con un deporte que me lo ha dado todo», ha recalcado.

Quico Tur y Kike Siscar tras ganar el dobles.

Empuñó su primera raqueta poco después de recibir el alta tras varios meses ingresado en el hospital. Se estaba preparando las oposiciones para bombero y jugaba en un equipo de fútbol, pero un día de Navidad hace 20 años su vida dio un giro radical tras sufrir un accidente de moto que le dejó parapléjico.

«El tenis apenas lo miraba por televisión, me aburría. Pero en el hospital era una de las actividades que me propusieron para la rehabilitación. Empecé con la ayuda de la Fundación Catalana de Tenis, fue la rama a la que me agarré para empezar mi nueva vida, me ayudó muchísimo. Me lo fui tomando más en serio, como una profesión, al ver que los resultados llegaban y que mi nivel mejoraba. Ha sido lo mejor que me ha pasado», ha relatado.

Desde entonces se ha labrado un currículum brillante con numerosos títulos nacionales e internacionales y con cuatro Juegos Paralímpicos a sus espaldas (Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016). «Mi objetivo es acudir a mis quintos Juegos. El nivel es cada vez mayor, salen jugadores muy buenos y situarse entre los 40 mejores del mundo, que es lo que se necesita para lograr la plaza directa, va a costar mucho. Prefiero ir paso a paso, torneo a torneo, con cabeza fría, pero quiero clasificarme para Tokio 2020, el camino es muy largo y lo voy a intentar», ha apostillado.

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