Puede convertirse en Emmen (Holanda) en el primer handbiker español en conquistar un campeonato del mundo.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

La primera vez que se puso a los mandos de una handbike, que adquirió de segunda mano, quedó último en una competición. Apenas unos meses después ganó una prueba de Copa de España y ahí empezó a cimentar una trayectoria brillante. En los últimos tres años, Sergio Garrote ha ido coleccionando medallas en todas las pruebas internacionales que ha disputado y esta temporada ha conquistado la Copa del Mundo. Pero no se detiene, quiere más y sabe que en el Mundial de Emmen (Holanda) está ante la ocasión de su vida.

«Quiero enfundarme el maillot arco iris, hacer historia y convertirme en el primer handbiker español en lograrlo», subraya el deportista del Club Ciclista Sant Boi. Acumula cinco bronces en sus dos anteriores campeonatos del mundo, celebrados en Sudáfrica y en Italia. Este curso ha experimentado una gran progresión y ha pasado de ser el tercero en discordia a favorito al oro en cada carrera. Excepto en la contrarreloj de Baie-Comeau (Canadá), se ha impuesto con mucha autoridad en el resto de pruebas de Copa del Mundo y Copa de Europa.

Sergio Garrote, campeón de Copa del Mundo. Fuente: UCI

«Cuando me inicié en el ciclismo adaptado, mis ídolos eran tanto el italiano Luca Mazzone como el norteamericano William Groulx, los veía imbatibles. Pero el trabajo con mi entrenador Jesús Ruiz y con la psicóloga Manuela Rodríguez me han ayudado a romper esa barrera de lo imposible y a tener una mentalidad ganadora. Ahora son ellos los que me vigilan a mí y tienen más presión», explica Garrote, que ha ultimado su puesta a punto por las carreteras de Barcelona. «El seleccionador Félix García Casas confía en mí y me ha dejado prepararme en casa», dice.

El líder del ranking mundial en categoría H2 llega más fuerte que nunca, muy motivado, aunque prefiere mostrarse cauto. «No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, pero he mantenido una buena regularidad este año ante los rivales más directos y eso me da cierto optimismo. Soy ambicioso y quiero ponerle el broche perfecto a esta temporada», asegura el de Viladecans.

El ciclismo le dio una oportunidad casi una década después del accidente laboral en la construcción que le originó una grave lesión medular. Le costó tiempo digerirlo, incluso regaló sus bicicletas para no sufrir porque era aficionado a este deporte. Hasta que descubrió la handbike, su motor para combatir la tetraplejia. «No ha sido fácil llegar hasta aquí, he tenido que trabajar muy duro y apretar los dientes para acabar cada sesión de entrenamiento porque quiero cumplir mi sueño, lo veo más cerca que nunca», apunta.

«Junto al nacimiento de mi hija y haber conocido a mi mujer, sería lo más bonito de mi vida», asevera. Subir al podio también le daría un respaldo económico para preparar en las mejores condiciones los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. «El ciclismo es caro y una Beca Adop es una gran ayuda. Ahora mismo voy en un coche que se cae a pedazos de lo viejo que está porque todo lo que tengo lo invierto en la handbike. Pero no voy con la predisposición de que me estoy jugando una beca o ser conservador, mi intención es ir con las máximas expectativas, a por el oro», apostilla Garrote.

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