La tiradora bilbaína será la única representante de la esgrima española en silla de ruedas en el campeonato del mundo de Cheongju (Corea).

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

A punto de cumplir 59 años, Begoña Garrido se siente como una niña con zapatos nuevos. Lleva casi cuatro años en la esgrima en silla de ruedas y con ahínco, ilusión y tesón persigue el sueño de clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Le quedan cinco pruebas para intentar colarse entre las 18 del ranking que obtendrán el ansiado billete. El primer reto lo afrontará en el Mundial en Cheongju (Corea), al que la bilbaína acude preparada para blandir la espada y el sable ante las mejores del mundo.

Carlos Soler fue el último ‘mosquetero’ español en representar a España en unos Juegos, en los de Londres 2012, y ahora como coordinador nacional de esta disciplina quiere llevar al menos a un deportista a la cita de la capital japonesa. “Para Río 2016 lo dimos todo, pero no se clasificó nadie y tengo una espinita. Tenemos dos bazas, Álex Prior, que está en el puesto 26 y necesita subir al 18, lo tiene muy complicado, pero hay esperanzas. Y Begoña, que es la número 22 pero las de arriba le sacan muy pocos puntos, así que tiene opciones. Confío en que la esgrima española vuelva a estar en unos Juegos”, recalca.

Soler y Garrido en un entrenamiento. Fuente: dxtadaptado

El malagueño ha estado puliendo a la tiradora vasca este verano en Torremolinos con dobles sesiones de trabajo. “Viene de entrenar mucho la esgrima a pie y hemos intentado corregir detalles en la técnica, a ser más paciente y a dominar la hoja del contrario al mismo tiempo que lanza un ataque. Sus virtudes son la fuerza, la velocidad y la resistencia, no se cansa nunca. Espero que de un paso en este Mundial y se meta entre las 16 mejores”, explica el técnico.

Durante toda su vida ha estado vinculada al atletismo, ha sido campeona de España de veteranos en 100, 200 y 400 metros lisos, además de tener el récord nacional en jabalina. “Tuve que parar de correr porque me salieron varios tumores en el útero, en la mama y en la columna, que fue el peor de todos, un quiste que tenía el tamaño de una pelota de golf. Me quitaron una vértebra y media y bastantes nervios de la cola de caballo que me dejó daños colaterales, la pierna no me funciona y no tengo tanto equilibrio. No estoy en una silla porque he sido muy deportista siempre”, relata.

Un día entrenando en el Centro de Alto Rendimiento de Valladolid una compañera le animó a que probara la esgrima. “Me negué, no quería sentarme en una silla de ruedas, me echaba para atrás. Pero unos después me subí y fue un flechazo, me enganchó. En atletismo ya no podía correr, me arrastraba, y ese día volví a sentirme deportista, a ser libre”, asegura la espadachina bilbaína.

Será la única representante española en el Mundial en territorio surcoreano, donde ha estado concentrada varios días para ultimar los detalles entrenando con algunas de las que serán sus rivales. “Me viene muy bien para poner en práctica lo que he aprendido con Carlos, me ha ayudado a mejorar mi técnica, a saber posicionarme y a esperar, al venir del atletismo soy rápida y mi impaciencia es un hándicap en este deporte”, comenta.

Begoña Garrido espera tener más suerte en el sorteo ya que en la última Copa del Mundo en Varsovia le tocaron en las poules “cinco vacas sagradas, cinco rivales durísimas y fue imposible hacer nada. Mi objetivo es alcanzar en las eliminatorias el tablón de 16 para subir puestos en el ranking. Ya he estado en europeos y en mundiales y ahora me gustaría cumplir el sueño de acudir a unos Juegos. Soy muy cabezona y puedo dar la sorpresa”, apostilla. Tras el Mundial disputará entre este año y el próximo tres pruebas de Copa del Mundo y el Europeo para saber si tiene un hueco en Tokio 2020.

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