A pesar de su deficiencia visual, el judoca onubense sube al podio en la Copa de España frente a rivales videntes.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

El judo es uno de los deportes más inclusivos y una muestra de ello son los resultados que están cosechando los judocas de la selección española para ciegos frente a rivales videntes. Tras la plata en el campeonato nacional absoluto que logró Sergio Ibáñez a principios de año, ahora ha sido Borja Pahissa el que ha firmado una nueva gesta con un bronce en la Copa de España en categoría -60 kilos.

El deportista onubense, de 22 años, ha derribado otra barrera hacia la inclusión. El camino hacia el podio no fue fácil, ya que tuvo que levantarse del tatami tras caer en su debut frente a David Hinojosa en cuartos de final. Con valentía, perseverancia y talento, el andaluz cuajó una brillante repesca para llevarse la medalla en el Pabellón Juan de la Cierva de Getafe (Madrid). Su escalada empezó con un triunfo ante Sergio García y después con Francisco José García a técnica de oro y en la lucha por el bronce, el judoca afincado en la Residencia Joaquín Blume de la capital madrileña venció por ippon al chileno Hugo Vera.

Pahissa, el segundo por la derecha, en el podio.

«Vengo de sufrir hace poco un esguince de segundo grado en la zona clavicular y poco a poco está respondiendo bien la recuperación. Al principio, no sé si por la humedad o por no calentar lo suficiente, no me encontré bien, pero tras el primer combate lo activé y me sentí cómodo. Estoy muy contento por lo que he conseguido, es mi primera medalla en una prueba de prestigio como es la Copa de España, esto refleja todo el trabajo que hay detrás. Con esto demostramos a la gente que el judo paralímpico no está tan lejos del convencional, tenemos pequeñas adaptaciones en la normativa, pero nuestro nivel también es alto», ha explicado.

El onubense sufre síndrome de Stargardt, una degeneración visual progresiva: «Es como una mancha en el centro del ojo que va creciendo con los años y solo veo por los laterales. Me lo detectaron a los 14 años e ingresé en el colegio de la ONCE. Jugaba al fútbol pero por la pérdida de visión tuve que dejar el balón. Mi padre es judoca y siempre tuve esa espinita de probar el deporte que él practicaba, así que nos pusimos en contacto con Gabriel Vera, que llevaba el programa de judo de la ONCE en Andalucía y me enganchó desde el principio», ha asegurado.

Su logro en Getafe le carga de confianza e ilusión de cara a los próximos meses, en los que volverá a competir en pruebas de judo convencional para preparar su gran objetivo, la clasificación para Tokio 2020. A Pahissa, que figura entre los ocho mejores del ranking mundial, una lesión en el hombro le impidió ofrecer un rendimiento más elevado durante la segunda parte de la temporada aunque quedó quinto en el campeonato del mundo. Ahora, para obtener un billete para los Juegos Paralímpicos tendrá que hacer dos buenos resultados en Inglaterra en abril y en Baku (Azerbaiyán) en mayo. «Solo quedan dos pruebas para que acabe el ciclo y tengo que puntuar como sea, estoy en el límite ya que se clasifican los ocho primeros y voy a darlo todo porque mi sueño es estar en Tokio», ha añadido.

Por su parte, los hermanos Daniel y Álvaro Gavilán también participaron en la Copa de España en la localidad getafense. El primero se estrenó con derrota ante Raúl Díaz, que a la postre conseguiría la plata en -60 kilos, mientras que en la repesca no pudo con Ignacio Panizo. Y en -73 kilos, Álvaro arrancó con victoria ante Alejandro López pero después cedió con Luis Martínez y en la repesca cayó ante Armando Díaz.

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