El judoca aragonés disputará por segundo año el campeonato de España absoluto frente a rivales videntes, una competición en la que ya ganó una plata en 2018.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Sergio Ibáñez no para de derribar barreras sobre el tatami. Es una de las referencias del judo paralímpico español y un ejemplo de inclusión. La temporada pasada hizo historia con una medalla de plata en el campeonato de España absoluto frente a rivales videntes y este año volverá a competir con los mejores judocas ya que se ha clasificado para la Fase Final, que se disputará el 30 de noviembre en Fuenlabrada.

Con 20 años cuenta con un palmarés brillante y un futuro esperanzador. A principios de curso decidió subir de peso hasta -66 kilos porque en su anterior categoría, -60 kilos, lo estaba pasando mal por su envergadura, tuvo problemas de deshidratación, desconfianza y bajo rendimiento. El cambio no ha podido ir mejor ya que el aragonés, entrenado por Raúl Clemente, logró un subcampeonato del mundo y un bronce europeo este verano.

«Los resultados están saliendo incluso más rápido de lo esperado, los entrenamientos están dando sus frutos y no puedo estar más contento», ha aseverado. Ahora ha vuelto a firmar otra gesta tras sellar su plaza para el campeonato nacional después de imponerse en el Torneo de Aragón y llevarse el oro en la Fase Sector Norte celebrada en Amurrio (Vitoria) ganando cuatro combates por ippon.

«Al cambiar de peso tenía la incertidumbre de saber en qué nivel me encontraría en el panorama nacional, así que poder disputar una nueva Fase Final del campeonato y en una categoría superior es algo muy especial y que afronto con muchas ganas», recalca el judoca, que nació con una deficiencia visual que le afecta al nervio óptico y es fotosensible a la luz.

Su objetivo «es pasar el máximo de rondas posibles, es un peso que considero que es mucho más difícil que el de -60 kilos, hay muchos competidores con un nivel muy alto. Quiero disfrutar de la prueba, llegar lo más lejos que pueda y luchar por las medallas», apunta Ibáñez, que el año pasado ya subió al podio con una plata y hace un mes se llevó otra presea plateada en la Supercopa de España disputada en Navarra.

Estos resultados suponen un impulso en su camino hacia los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. El ‘Fideo’ está entre los cinco mejores del ranking mundial y le quedan dos torneos para sellar su pasaporte para la cita japonesa: «Quiero llegar bien preparado a las pruebas de Nottingham (Inglaterra) y Baku (Azerbaiyán) para cerrar la plaza. Con una medalla aseguraría la clasificación, pero mi intención es pelear por estar en el podio en ambas competiciones».

«Lleva una temporada increíble, el año pasado se llevó una plata y ahora ha subido a una categoría más dura y fuerte y otra vez se ha metido entre los mejores de España», ha subrayado el seleccionador español, Alfonso de Diego. Otros judocas ciegos han rozado la clasificación para el campeonato nacional, como es el caso del onubense Borja Pahissa, que se ha quedado a un solo puesto tras ser quinto en el Sector de Madrid, el más duro por el número de participantes.

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