Brasil continúa vistiendo de samba y carnaval el deporte internacional con la ceremonia inaugural de los XV Juegos Paralímpicos de Río 2016.

Laura Pérez Torres. Avance Deportivo

Color, luz, risas, carnaval y mucha samba. Brasil se comprometió y 17 días después de la clausura de los JJOO el Estadio de Maracaná volvió a ponerse sus mejores galas para recibir a la élite del deporte mundial con la ceremonia inaugural de la XV edición de los Juegos Paralímpicos.

Una humanizada bandera brasileña brilló en el escenario para dar paso a los desfiles de cada delegación. 164 países comenzaron a desfilar por Maracaná, algunas ausencias por motivos económicos o Rusia por decisión internacional, con notables diferencias entre unos y otros; y entre los que destacaron el grupo de los atletas refugiados bajo el nombre de Equipo de Atletas Paralímpicos Independientes con el nadador Ibrahim Al Hussein de Siria (50 y 100 metros estilo libre S10) y la atleta Shahrad Nasajpour de Irán (lanzamiento de disco F37).

Los deportistas argentinos saltaron al estadio como la delegación más potente de latinoamérica y con presencia constante en todas las Paralimpiadas. Australia o Canadá demostraron su podería debido a sus numerosos participantes lo que refleja países con una gran cultura deportiva. Y el puzzle geográfico se iba formando en el estadio.

Chile, con su recién creado comité paralímpico, y China, con su numeroso equipo, fueron otro ejemplo de contraste, como lo es la propia capital carioca. Los chinos han dominado el medallero de los Juegos durante las últimas 3 ediciones y hay disciplinas donde su hegemonía es abrumadora.

Llegó el turno del Equipo Paralímpico Español, en el puesto 50º, con ausencias como la selección de ciclismo o algunos nadadores y judocas debido a su temprana competición en la 1ª jornada. Un total de 111 atletas junto a sus 16 deportistas de apoyo liderados por el flamante abanderado, el palista de tenis de mesa granadino, José Manuel Ruiz.

La alegría del grupo vestido por Luanvi con chaqueta gris, camisa azul y pantalón y sombrero rojos era notoria. Tras la bandera se vislumbraron algunos rostros como el del jugador de boccia José Manuel Prado o el también palista Álvaro Valera. Los hermanos Zarzuela, jugadores de la ‘ñba’ en silla, cerraban la delegación con unas amplias sonrisas. Allí estaban todos tras un duro ciclo paralímpico. Los saludos a la grada y las fotos salpicaron a los deportistas españoles junto a su emoción.

Seguían las piezas del monumental puzzle de Maracaná precediendo a cada uno de los países, y llegó Gran Bretaña con la estela de los mejores Juegos Paralímpicos de la historia, los de Londres 2012. Y la ceremonia recibió a un invitado de gran altura, al jugador iraní de la selección de voleibol sentado, Morteza Mehrzadselakjani, con una medida de 2,47 m es el 2º hombre más alto del mundo.

Un público entregado recibió con algarabía el goteo constante de los participantes con discapacidad intelectual, ciegos o con deficiencia visual y dispacacitados físicos. Todas las estrellas de las disciplinas paralímpicas sonreían a los asistentes a la ceremonia con un guiño de flashes y aplausos.

Tras Zimbagüe, las gradas rugieron para recibir a la numerosa delegación brasileña con la samba bañando Maracaná. Los anfitriones vestidos con una divertida chaqueta salpicada de hojarasca de colores pusieron la última pieza del mosaico, un corazón, formado en el centro del escenario en una capital carioca cuyo lema reza ‘Por un mundo mejor’. Espejismos naturales de luz sobrevolaron al ritmo del bombeo el estadio más mítico del fútbol brasileño.

De nuevo Carlos Arthur Nuzman, presidente del Comité Organizador de Río 2016, saludó y dió la bienvenida anunciando que «la ciudad está prepa