El gallego vuelve a subir a lo más alto del podio tras vencer en la final al francés Bopha Kong por 16-12.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Con paciencia, cabeza fría, trabajo y talento, Álex Vidal ha vuelto a reinar en el parataekwondo. El gallego ha conquistado su cuarto título de campeón del mundo en la categoría K43 -61 kilos. Esta vez, brilló en el Copper Box Arena de Londres para llevarse su cuarto oro mundial y un botín de 100 puntos para el ránking de los Juegos Paralímpicos.

En el tatami londinense se ha coronado de nuevo como el mejor taekwondista, demostrando ser un deportista voraz, perseverante y con afán de superación que sigue tumbando obstáculos y superando retos a golpe de patadas. No lo tuvo fácil en una final en la que remontó en el último minuto tras ir perdiendo durante todo el combate.

Su condición como cabeza de serie por su segundo puesto en el ránking mundial le hizo empezar directamente en cuartos de final frente al japonés Mitsuya Tanaka, al que se impuso con solvencia por 21-8. En semifinales doblegó al ruso Kadibagama Omarov con claridad por 28-9.

Y en la final le tocaba lidiar con el francés Bopha Kong, número uno del mundo, un hueso duro de roer al que ya le había vencido en alguna ocasión, la última en el pasado Europeo donde el gallego se llevó el oro. El combate arrancó muy igualado en el primer round aunque el español perdía por la mínima (4-6). En la reanudación, Vidal, al que le cuesta bloquear porque tiene los brazos bastante laxos, salió con brío y se acercó un poco más (8-9).

Todo se decidiría en el último asalto. El coruñés exhibió su velocidad y explosividad de movimientos, tiró de reflejos para esquivar los golpes y soltaba rápido las patadas que acertaban una y otra vez en el peto de su rival. Logró voltear el resultado con buenas acciones, entre ellas una patada con giro que abría brecha en el marcador. Al final, 16-12 que le da su cuarta medalla de oro en un Mundial.

«Estoy muy contento, después de seis meses entrenando para esto, el trabajo ha dado sus frutos. Tanto física como mentalmente llegaba muy bien y salió todo perfecto. Estoy en una nube», ha asegurado.

Un ejemplo de superación

Con solo 9 meses le detectaron polirradioculoneuritis, una enfermedad vírica cuyas altas fiebres le afectaron a la médula espinal en la zona cervical. No puede cerrar ni abrir las manos y levantar los brazos sólo un ángulo de 20 grados. Pero aquello no fue una barrera para él. Con 18 años, tras recibir el alta médica se apuntó al gimnasio Natural Sport Videlgi para mejorar la movilidad y ganar en musculatura.

Mientras levantaba pesas conoció a Juan Luis Martínez, su entrenador, quien le animó a que fuera a sus clases de taekwondo a dar patadas. «Me enganchó desde el primer momento. Lo que más me gustó fue que me trataron como a uno más, aunque el primer día me dieron una paliza (risas)», reconoce.