Tras casi 30 años de éxitos en el baloncesto en silla de ruedas, la deportista española brilla ahora en bádminton, disciplina en la que disputará su primer Mundial.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Con tres años le detectaron una enfermedad congénita que le afecta a las articulaciones. Desde pequeña, la silla de ruedas le ha acompañado, pero esa situación no sería un obstáculo para Esther Torres, un ejemplo de constancia y superación, una luchadora sin límites. El deporte se convirtió en su mejor terapia, primero la natación y durante casi 30 años, el baloncesto. Ahora ha cambiado la canasta por la raqueta y el volante del bádminton, disciplina en la que disputará el Mundial en unos días.

El pasado verano se retiró de las canchas dejando atrás una trayectoria de tres décadas de éxitos que conforman un buen palmarés: siete veces campeona de Liga y de la Copa de la Reina, dos bronces europeos y 105 partidos internacionales con España, siendo la gran referencia del baloncesto femenino. “Sentí mucha pena porque dejaba un deporte sobre el que había girado mi vida, pero a la vez estaba feliz porque me sentí muy arropada por mucha gente. El balón y la canasta han sido mi pasión durante 28 años”, relata.

Se inició en el basket con 12 años en el Club San Rafael como parte de su rehabilitación, pero se convirtió en su filosofía de vida y dejó su huella en equipos como Trauma 68, CRMF de Albacete, CD Peraleda y FDI Alcorcón. “Siempre he sido muy competitiva, pero en el final de mi carrera jugaba más por divertirme, así que quería un cambio de aires”, asegura.

Nueva aventura

Desde hace poco más de un año empezó su aventura con el bádminton en silla, deporte donde también brilla. “Mi marido se puso en contacto con el club Bádminton Drop y me animó a probar. Al principio me daba pereza, entrenaba una vez por semana y al mes fui al campeonato de España y lo gané”, explica. En octubre de 2016 disputó el Europeo y “fue el empujón que necesitaba para seguir, ahí me enganchó, me gustó el ambiente que rodea al bádminton. Es un deporte muy técnico y complicado, en el que estás solo frente a tu rival”.