El atleta español lleva 15 años en la élite con 112 maratones en su currículum y afronta una temporada donde busca completar las seis World Marathon Majors.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

«No cambiaría mi actual vida por volver a caminar, no necesito las dos piernas para ser feliz», dice Rafa Botello. El atleta español lleva 15 años encaramado en la élite como maratoniano. En 2002 sufrió un accidente en bicicleta que le causó una lesión medular, pero la silla de ruedas no ha sido un obstáculo para él, sino todo lo contrario, la convirtió en un medio para alcanzar cualquier meta.

El deporte le abrió una puerta hacia una nueva forma de vivir y desde entonces ha disputado 112 maratones en 27 países por los cinco continentes, con numerosas victorias y siempre entre los mejores. «Ya pienso en llegar a las 200», recalca. «Nadie me ha regalado nada, vivo de ello por mi esfuerzo y sacrificio, cada día entreno duro, incluso en festivos, haga frío, lluvia o calor. Es mi profesión y me encanta», asevera.

Botello, que tiene el cuerpo inmovilizado desde la primera abdominal hacia abajo, antes del accidente corría, montaba en bici, jugaba al fútbol y practicaba kickboxing. «Cuando estuve ingresado deseaba salir del hospital para hacer deporte. Y probé el atletismo en silla, que lo desconocía. Roger Puigbó, que era uno de los mejores del mundo en la modalidad, junto a su padre me ayudó mucho en mis inicios», relata.

El deportista catalán insiste en que pese al duro golpe que tuvo que afrontar con 22 años, la vida le cambió a mejor. «A veces me pregunto qué estaría haciendo si caminara. Quizás seguiría como albañil, trabajando en empresas temporales con salarios precarios o en el paro. Nunca antes había cogido un avión y gracias al deporte viajo por todo el mundo y conozco a mucha gente, soy un afortunado», añade.

2017, su mejor temporada

La temporada pasada fue la mejor en cuanto a resultados y marcas: ganó en Dubai y en Málaga y brilló en Chicago y en Boston con un quinto puesto y una séptima posición en Nueva York. «Uno entrena para mejorar, soy ambicioso y siempre busco superarme, pero firmaría un año como el de 2017. Muchos pensarán que ser quinto no es buen resultado, pero soy parapléjico, no tengo abdominales ni lumbares y compito con rivales amputados, que tienen polio o con espina bífida, algunos inclusos pueden caminar», comenta.