Dos buenas mangas permiten a la pareja española subir al podio en los Juegos Paralímpicos de invierno en Pyeongchang.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Después del sabor amargo tras rozar el podio en las disciplinas de descenso y supergigante, Jon Santacana y Miguel Galindo siguen agrandando su leyenda sobre la nieve. El esquiador guipuzcoano junto a su guía ha conquistado la medalla de plata en la supercombinada en los Juegos Paralímpicos de invierno en Pyeongchang (Corea del Sur).

Las expectativas que se habían creado alrededor del tándem español les provocaron una mayor presión que no ayudó en los primeros días de competición. Pero nunca se puede dudar de una de las mejores parejas de esquí alpino de la historia, que volvió a mostrar su ambición y hambre de triunfos para conseguir la ansiada presea que se les resistía. Una merecida recompensa al trabajo y al sacrificio tras un complicado ciclo de cuatro años con lesiones, cambios de entrenadores y condiciones adversas para entrenar y competir.

El camino hacia las medallas empezó a despejarse pronto, ya que en la manga del supergigante dos de los rivales favoritos se despidieron de la lucha por los metales. El italiano Giacomo Bertagnolli tuvo que pararse porque su guía perdió uno de los esquís durante la bajada y el canadiense Mac Marcoux sufrió una caída.

Pese a que en las pruebas de velocidad Santacana lo pasa mal porque va a más de 100 kilómetros por horas a ciegas, pierde mucho a Galindo y en la zona central no ve, los españoles salieron fuertes y decididos para terminar en tercera posición con un registro de 1:27.34.

En el eslalon refrendaron las buenas sensaciones para escalar un puesto y llevarse la plata. Con la voz de Galindo a través de un pinganillo por bluetooth, Santacana, que sólo tiene un 5% de visión por la enfermedad de Stargardt que padece desde niño, dibujaba en su cabeza el recorrido a seguir. Con una sincronización perfecta, agilidad y técnica sorteaban las puertas para cruzar la meta con 47.79 segundos (tiempo total de 2:15.13), a 91 centésimas del oro.

Dos buenas mangas y el infortunio de dos de sus rivales más fuertes les permitió subir al podio junto al eslovaco Miroslav Haraus (oro) y el ruso Valerii Redkozubov (bronce), que compite bajo bandera del Comité Paralímpico Internacional. «La medalla es una liberación por el resultado, pero sobre todo porque hemos afrontado la carrera de otra manera, sin tanta presión, como nosotros s