La pareja española no termina la primera manga de la disciplina de eslalon, su última prueba en unos Juegos Paralímpicos.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Apenas cinco segundos duró la participación de Jon Santacana y Miguel Galindo en la disciplina de eslalon. En la primera manga, un tropiezo del esquiador donostiarra en la cuarta puerta les apeó de la competición. El binomio español merecía otro broche en los que han sido sus últimos Juegos Paralímpicos de invierno. Una despedida injusta y agridulce que no empaña su rendimiento en Pyeongchang, con una plata y dos cuartos puestos.

No ha sido el final soñado para un tándem de leyenda sobre la nieve. La carrera no respondió al guión esperado, al menos para el que preveía la pareja española tras la buena imagen que ofrecieron en el eslalon que les dio la medalla de plata en la supercombinada. Ilusionados y con muchas ganas, figuraban entre los favoritos para subir al podio, pero esta vez la fortuna les dio la espalda.

Habían llegado a la ciudad surcoreana tras un ciclo de cuatro años muy complicado con lesiones, cambios de entrenadores y con recursos económicos escasos para mantener el nivel de los mejores. Pese a la inestabilidad, Santacana y Galindo mostraron su talento y ambición para plantar batalla a sus rivales y dejarse hasta la última gota de energía.

Tras rozar el podio en descenso y en supergigante, la recompensa llegó con esa presea plateada en la supercombinada, una más que añadir en sus 16 años en la élite del esquí alpino. Se conocieron en 2002 en un área de servicio de una autopista de Francia y desde entonces han construido una trayectoria brillante.

Han logrado 14 medallas en campeonatos del