Las deportistas españolas acuden al campeonato en Berck Sur Mer (Francia) con el objetivo de lograr medalla.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Ojos cerrados para visualizar el movimiento y un soplo de aire antes de enfrentarse a la barra de acero. Es el ritual que Loida Zabala lleva repitiendo durante más de una década en la élite mundial de la halterofilia paralímpica. La cacereña busca arrancar la temporada subiendo al podio en el Europeo de Berck Sur Mer (Francia), al que llega en plena madurez física y mental.

«Lo afronto con mucha ilusión, en los entrenamientos me he sentido muy bien, estoy preparada a nivel de fuerza y de técnica. Espero conseguir una medalla, si tengo un buen día puedo alcanzar el objetivo», asegura. Es el cuarto Europeo al que asiste, en el primero fue oro en categoría junior y quinta absoluta en Kavala (Grecia). En Aleskin (Rusia) 2013 se colgó la medalla de bronce quedándose a dos kilos de la plata y en Eger (Hungría) 2015, tras el cambio de reglamento al que le costó adaptarse, hizo tres movimientos nulos.

«Cada competición es diferente, me gustaría levantar 100 kilos para asegurarme un puesto en el podio. Las medallas estarán entre 95 y 110 kilos», apunta. La ucraniana Lidiia Soloviova y la turca Nazmiye Muratli, que ha regresado más fuerte tras varios años retirada, «son las dos rivales a batir. Estamos todas tan cerca que cualquier mínimo error en la técnica te deja fuera de las medallas».

La deportista de Losar de la Vera, a quien una infección medular con 11 años le dejó sin movilidad en las piernas, vuelve a competir tras el Mundial en Ciudad de México en diciembre donde fue sexta. «Físicamente estaba fatal, tuve problemas de hipertensión en los días previos y hasta recibí oxígeno, por eso quedé contenta con mi resultado. Tuvo más valor ese sexto puesto que cualquier otra medalla que había conseguido antes», recalca.

Para Loida, número cinco del ranking mundial y que pelea por estar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, este Europeo «será más especial porque entre el público estará mi familia francesa y también mi amiga Montse Alcoba, a la que he echado de menos todos estos años ya que se había retirado por maternidad. Tengo ganas de vivir esta experiencia con ella, me aporta mucha felicidad y será un apoyo fundamental», dice.