A sus 48 años regresa a la selección española de fútbol para ciegos para ayudar al equipo a conquistar el campeonato del mundo que se celebrará en Madrid.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Es uno de los jugadores más eléctricos y que más talento derrocha sobre la cancha, uno de los referentes de la ‘vieja guardia’ del fútbol para ciegos en España. A sus 48 años Vicente Aguilar ‘Chapi’ ha sido reclutado por el técnico Jesús Bargueiras para competir en el campeonato del mundo que se celebrará en Madrid del 7 al 17 de junio. Y lo hace con humildad y con la ilusión del primer día: «Ganar el Mundial en casa sería el broche perfecto a mi carrera».

Llevaba desde 2014 sin enfundarse la elástica de ‘La Roja’ pero no ha dejado de perforar redes en la Liga nacional con su equipo, el BNFIT ONCE Madrid. El seleccionador quiso contar con él para el nuevo desafío al que se enfrenta el conjunto español aunque reconoce que tuvo que pensárselo mucho. «Cuando me llamó le dije que no, me pilló por sorpresa y no me veía con ganas porque consideraba que mi etapa había pasado», dice.

Pero su mujer fue quien le animó a regresar: «Ella ha tenido mucho que ver porque estudió en el colegio Sagrado Corazón, que es donde se va a disputar el Mundial. Al final me convenció y ahora estoy muy motivado porque jugar el campeonato más importante en la ciudad donde vivo y con mis dos hijas viéndome desde la grada, es un aliciente más».

Su vida ha girado en torno al fútbol para ciegos, «siempre salía de casa con una pelota, era mi pasión. Estudiaba en los colegios de la ONCE, primero en Alicante y después en Madrid. Nada más sonar la alarma del recreo ya estaba en el patio golpeando un balón», recuerda ‘Chapi’, que al año y medio de nacer se quedó ciego por un tumor.

Cada día tiene que hacer encaje de bolillos para practicar este deporte. Tras una dura jornada como vendedor del cupón de la ONCE en un quiosco en Concha Espina, cuida de sus dos hijas antes de ir a entrenar. «El esfuerzo y sacrificio merece la pena, el fútbol me ha dado muchas cosas, como una mayor autonomía, movilidad orientativa y espacial, perder el miedo al contacto y tomar decisiones en décimas de segundos. Si eso lo aplicas a la vida diaria te ayuda a ir por la calle con más libertad y a ser atrevido para enfrentarte a cualquier obstáculo», asegura.

Su desparpajo y manejo del esférico con cascabeles no pasaron desapercibidos y con 15 años debutó con España en un torneo amistoso en Roma en 1986. Ha ganado cinco europeos, dos platas mundiales y un bronce en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, entre otros logros.