El malagueño lleva 20 años disfrutando del fútbol para ciegos, deporte en el que lo ha ganado casi todo. Ahora afronta un nuevo Mundial con España con el reto de pelear por el título.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

«Los ojos no son más que unas lentes, como un objetivo, es el cerebro quien realmente ve», escribía Saramago en ‘Ensayo sobre la ceguera’. Una frase que encaja con la filosofía de vida que ha llevado Antonio Martín ‘Niño’ desde los cuatro años, cuando la luz de sus ojos se apagó por una negligencia médica. Tenía sinusitis y un medicamento inadecuado le dañó el nervio óptico. El fútbol fue su aliado para vencer a la oscuridad y con un balón aprendió a derribar cualquier obstáculo. Con 36 años es una de las referencias de la selección española y en unos días disputará su sexto Mundial.

«No tienes que ser Cristiano Ronaldo o Messi para jugar al fútbol, los invidentes también podemos hacerlo. Con una pelota es la única manera en la que me siento libre», asegura. «El fútbol es un pilar importante en mi vida, me ha permitido conocer a buenos amigos, me ha desarrollado como persona, me ha dado valores y me ha ayudado a mejorar la orientación, la movilidad, a ser independiente por la calle y a relacionarme con todo tipo de gente», añade.

‘Niño’ creció con una pelota entre los pies y marcó sus primeros goles en un parque del barrio malagueño de El Palo, donde había una barandilla de varios metros con la que se guiaba. «En casa también estaba todo el rato con el balón, a mi madre le he roto cristales, cuadros y figuritas», dice riendo. Con 12 años entró en el equipo del ONCE Málaga y a los 16 debutó en la selección española, con la que se ha labrado un currículum excelso: dos bronces paralímpicos (Atenas 2004 y Londres 2012), dos platas y dos bronces mundiales, cinco veces campeón de Europa, dos platas y un bronce continental.