La gallega era una promesa de la gimnasia acrobática pero le amputaron la pierna derecha por una negligencia médica. Ahora crece como atleta y disputará su primer Europeo.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

«Lo único incurable son las ganas de vivir». Esa frase, además de dar título a su libro, la lleva tatuada en su costado Desirée Vila. Se le quedó grabada cuando recibió la peor noticia en el hospital. «Me aferré a ella para levantarme y seguir adelante», asegura. Su prometedora carrera como gimnasta de élite se vio truncada al sufrir una caída en un entrenamiento y debido a una concatenación de negligencias médicas tuvieron que amputarle su pierna derecha. Con dosis de positividad, ganas y perseverancia ha logrado reiniciar su vida con nuevos retos e ilusiones a través del atletismo.

Formaba parte de la selección española de gimnasia acrobática, con la que había disputado un Mundial y se preparaba para el Europeo, cuando en febrero de 2015, mientras realizaba un salto cayó y se rompió la tibia y el