Vicky Alonso y Vicky Pérez forman un tándem brillante que ha ayudado a la selección de basket en silla de ruedas a lograr su mejor posición en un Mundial.

Jesús Ortiz  / dxtadaptado.com

Las ‘Vickys’, una Alonso y la otra Pérez. Son la versión de ‘Zipi y Zape’ en el baloncesto femenino español en silla de ruedas. Cuando se divierten en la cancha, lo hace también el equipo, como ha pasado en Hamburgo, donde una selección rebelde y guerrera ha firmado una gesta con un séptimo puesto en su primer Mundial tras 24 años de ausencia. Un logro en el que mucho ha tenido que ver esta pareja de pívots físicamente potente, trabajadora y con gran capacidad de entrega.

Alonso y Pérez, en el Mundial. Fuente: José M. Martín

Las rivales sufrieron sus andanzas en el campeonato, donde promediaron más de 13 puntos y 8 rebotes por partido. Se entienden a la perfección en la pista y forman un tándem explosivo e ilusionante cuando combinan el talento, la alegría y el desparpajo que atesoran. «Hay una gran complicidad y conexión entre nosotras. Mientras yo aporto un trabajo más físico, ella es seguridad en la pista, tiene una gran visión de juego, una calidad de tiro increíble y le diferencia la envergadura que posee», asegura Vicky Alonso.

«Somos distintas en la forma de jugar, eso hace que nos complementemos muy bien. Ella  es un ejemplo, un ídolo a seguir, el espejo donde me miro. Es una jugadora extraordinaria, el resultado del tesón y del esfuerzo», añade Vicky Pérez. La aportación de ambas, tanto en defensa como en ataque, ha sido fundamental para el combinado que dirige Abraham C