La pareja española, con solo 15 días de entrenamientos juntos, peleará en Austria por una plaza para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Con apenas 15 días de entrenamientos juntos y la mochila cargada de incertidumbres, nervios, confianza y mucha ilusión, Jorge Pineda e Inés Felipe encaran el Mundial de remo paralímpico. La pareja española estará en Linz-Ottensheim (Austria), en aguas del río Danubio, peleando por una de las ocho plazas disponibles en PR2 Doble Sculls Mixto para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Desde que el asturiano Juan Pablo Barcia -participó en mundiales y en los Juegos de Pekín 2008 y de Londres 2012- se retiró por un problema de salud en 2015, España había estado huérfana de deportistas en pruebas internacionales. El joven palista de Getxo tomó el relevo el año pasado, compitiendo en el Mundial y en otras regatas. Sin embargo, para perseguir el sueño de los Juegos tenía que encontrar a una chica y ha sido la extremeña la que se ha cruzado en su camino.

Jorge Pineda e Inés Felipe durante un entrenamiento.

«Estaba preparándome para el campeonato del mundo de paracanoe cuando me propusieron unirme a esta aventura. No sabía que hacer ya que estaba centrada en el piragüismo, deporte que practico desde hace dos años. Nunca había remado, pero al final me animé y me gustó desde el primer momento. Sé que no puedo aprender toda la técnica en dos semanas, es un reto difícil, pero nunca me pongo límites y voy a intentarlo», ha asegurado la pacense, que nació con artrogriposis múltiple, una enfermedad que afecta a sus extremidades inferiores.

Bajo las órdenes de Chus Bermúdez, Jorge e Inés se han preparado con jornadas maratonianas en el Centro Especializado de Alto Rendimiento de La Cartuja. Sin tiempo que perder, realizaban cada día dobles sesiones en el río Guadalquivir para adquirir una buena sincronización y trabajo en equipo. «Al principio costó porque el movimiento es diferente, los entrenamientos en piragüismo son más explosivos y en remo son más de resistencia. Ahora tenemos buen ritmo, coordinación y los tiempos son buenos», ha recalcado Pineda.

Para el palista bilbaíno, su nueva compañera en esta aventura «es una persona a la que le encanta el deporte, es muy positiva, tiene muchas ganas de aprender y es un lujo poder remar con ella». Ha lamentado que el bote con el que han entrenado «no es el mismo con el que vamos a competir porque no tiene las medidas reglamentarias, pero la Federación Española no dispone de otro, es el que había y hemos tratado de sacarle el máximo rendimiento. Por suerte, el Club Náutico de Sevilla se ha portado genial y nos ha prestado material, de lo contrario nos habría costado progresar».