El atleta balear contará con uno de los mejores cuatrocentistas españoles como guía para el Mundial de atletismo paralímpico.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Una cuerda conecta sus dedos, sus zancadas y braceos van coordinados. Apenas llevan unos meses entrenando juntos y forman un tándem competitivo. Joan Munar, uno de los mejores atletas ciegos, marca el ritmo y aguza el oído mientras que su nuevo ‘lazarillo’, Mark Ujakpor -uno de los cuatrocentistas españoles más destacados-, se convierte en sus ojos y dirige con su voz el camino hacia la meta. Ambos quieren volar en el Mundial de Dubai y conseguir plaza para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Munar volverá a competir internacionalmente casi dos años y cuatro meses después. Su última gran prueba fue el campeonato del mundo de Londres 2017 en el que logró una plata y un bronce. Desde entonces, una lesión de rodilla y la rotura del tendón del cuádriceps de la pierna derecha le mantuvo en el dique seco hasta esta temporada. «Ha sido un camino largo, una operación complicada en el recto, una zona junto a la cadera que para los velocistas toda la fuerza se mueve ahí», relata.

El balear Joan Munar durante una competición. Fuente: CPE

Ahora ha regresado al tartán con más brío y hambre, busca volver a estar entre los mejores en la categoría T12. «Llevo tiempo sin estar en una cita importante, la afronto con muchas ganas. Me he recuperado bien y llegaré al 100% a Dubai», asegura. Participará en los 100 metros lisos, distancia en la que peleará por igualar o superar su marca (11.06 segundos), y también en el 400, en la que ha enfocado todos sus esfuerzos durante estos meses.

La retinosis pigmentaria que tiene de nacimiento le produce una disminución lenta pero progresiva de la agudeza visual que afecta al campo periférico, tiene una visión túnel, por los lados no ve nada y por el centro un poco. Por eso, en el 400 tendrá a su lado a Ujakpor, un atleta versátil que no se lo pensó dos veces para aceptar el reto. «Le conozco desde hace un par de años cuando fui a Barcelona a entrenar, me asombra la profesionalidad y la pasión que le pone en cada entrenamiento. Cuando me lo propusieron Joan y nuestro entrenador, Álex Codina, me pareció buena idea», explica el madrileño, que estuvo recientemente en el Mundial absoluto de Doha.

En las pistas del CAR de San Cugat se machacan cada día para llegar en una buena sintonía a los Emiratos Árabes Unidos. «Estamos puliendo detalles, es algo nuevo para mí, aún nos estamos acoplando, pero vamos bien. Mi misión es que no note que estoy ahí, que corra lo más natural posible y que llegue a meta sin molestarle. Así como coordinar cada paso y braceo, que no pise la línea en las curvas. Lo más difícil está siendo la aceleración en los tacos de salida, ya que son movimientos más rápidos. Y cuando llegamos a los últimos metros porque tenemos que alcanzar una velocidad estable y las zancadas se acortan», asegura.

Para Munar, contar con «Mark como guía es una maravilla, es un atleta profesional que se adapta rápido y a la perfección a cualquier momento de la carrera. Con el nivel que tiene puede ir bastante cómodo». El madrileño también alaba a su compañero de entrenamientos: «Desde el primer día que llegué al CAR, pese a mi edad, he aprendido mucho de él, de su sacrificio y ganas, nunca baja la cabeza. Fuera de las pistas también es un ejemplo a seguir».